Virtudes del imam Husain( patre1)

Vie, 05/05/2017 - 07:48

Fue el soporte del Islam y el restaurador de la religión.

Fue el soporte del Islam y el restaurador de la religión. Fue una de las más exponentes y grandes personalidades de la Tierra que colaboraron en la construcción del pensamiento humano, y un faro para los asuntos decisivos de todos los pueblos del mundo.
La vida del Imam Al-Husain (a.s.) conforma una escuela de los valores humanos y un símbolo de la justicia social y política, que permanecerá brindando su aporte en todos los tiempos y lugares, desde que lleva luz y guía para la gente toda en sus diferentes idiomas y nacionalidades.
A continuación expondremos -en forma breve- algunos de sus componentes morales:
Sus más elevadas virtudes
1- Su rechazo a la opresión
Entre las más elevadas virtudes del “padre de los libres”, esto es, el Imam Al-Husain (a.s.), se encuentra el rechazo a la opresión.
Ésta es su particularidad más difundida entre la gente, pues es quien elevó la consigna de la justicia y la dignidad, y delineó el camino del honor y la grandeza; y no se sometió a la soberbia de los Omeyas, prefiriendo la muerte bajo las sombras de las puntas de las lanzas.
Dijo ‘Abdul ‘Azîz Ibn Nubâtah As-Sâ‘dî:
Al-Husain es quien vio que la muerte con grandeza es vida / en tanto que vivir en la ignominia es muerte.
Dice Ibn Abîl Hadîd: “Es el señor de aquellos que rechazan la opresión, quien enseñó que el fervor por los valores y la muerte bajo la sombra de las espadas es preferible a la degradación; Abû ‘Abdil·lâh Al-Husain Ibn ‘Alî Ibn Abî Tâlib, es a quien se le ofreció un salvoconducto junto a sus compañeros, pero rehusó la humillación, temiendo que Ibn Ziâd le humillara de alguna manera a pesar de no matarle, por lo que eligió la muerte a eso.
Escuché al Naqîb Abû Iazîd Iahiâ Ibn Zaid decir: Pareciera que los versos de Abû Tamâm respecto a Muhammad Ibn Hamîd At-Tâ’î no hubieran sido recitados sino sobre Al-Husain:
Evitar la muerte le hubiera resultado fácil, pero le llevó a ella / el amargo orgullo y la bravura de carácter,
Así como tener un alma que rechaza la injusticia como si fuera / la incredulidad el día de la Aprensión, o peor que la incredulidad;
De manera que su pie permaneció firme en el estanque de la muerte / diciéndole al mismo: “Luego de tu disputa está el Día de la Congregación”.
Vistió el rojo ropaje de la muerte, y no entró / la noche sino siendo éste de verde brocado”.1
Las palabras que pronunció el día de At-Taff (el día de ‘Ashûrâ’) fueron las más excelentes expresadas para representar la grandeza, la dignidad y la elevación personal. Dijo (a.s.):
“¡Sabed que el bastardo hijo de un bastardo me ha dado a elegir entre dos cosas: la espada o la humillación… ¡Y lejos está de nosotros la humillación! ¡Dios rechaza eso y asimismo Su Mensajero y los creyentes; y también las mentes excelentes y puras, los orgullos enardecidos y las almas sublimes, rechazan preferir una obediencia de viles a una muerte de honorables…!”
El día de At-Taff el Imam (a.s.) se detuvo como si fuera una prominente montaña en tanto pronunciaba para el mundo palabras de honorabilidad, rechazo a la tiranía y sublimidad, diciendo: “¡Por Dios! Que no extenderé mi mano hacia vosotros como lo hace un humillado, ni escaparé como lo hace un esclavo. «Yo me amparo en mi Señor y el vuestro de que me lapidéis…» (44: 20)”
Estas brillantes palabras fueron pronunciadas con toda la magnitud de la grandeza de aspectos ilimitados que portaba el Imam (a.s.), y fueron de entre las más admirables expresiones de la dignidad eterna en todos los lugares.
Los poetas de Ahl-ul Bait (a.s.) se han ocupado de ese proverbial aspecto de la personalidad del “padre de los libres". El Seîied Haidar Al-Hil·lî lo expresó de la siguiente manera:
La gente anheló imponerle la opresión / y Dios la rechazó, así como las espadas bruñidas;
¿Cómo habrían de inclinarse a la ignominia / cuellos que sino a Dios no se inclinan en sometimiento?
Tenía un corazón más provechoso que una armadura / para lanzas sedientas que se encontraban apuntando;
Por él vuelve el orgullo a un corazón / al que la tierra estruja y por una grieta se hunde.
Rechazó vivir sino con dignidad / por lo que exhibió el combate ya estando abatido.2
¿Acaso hay algo más elocuente y preciso para describir el rechazo a la opresión practicado por el Imam (a.s.), que estos versos de este poeta ‘alawî? En otra extraordinaria poesía de “Los Versos Dorados” del Seîied Haidar, éste dice:
Le impuso elegir entre una de dos / habiendo ya la guerra hecho rechinar sus dientes;
O bien verse sometido, o bien que muera / un alma cuyo sometimiento es rechazado por la grandeza;
Por lo cual le dijo a ésta: “Aférrate a rechazar la tiranía; que, / ¡por el alma de aquel que efectuó tal rechazo y lo que la embelleció!,
Que si ésta no encuentra sino investirse de ignominia / ¡que entonces con la muerte, de su cuerpo se despoje!”.
Vio que ser muerto con alevosía es la consigna de los dignos / y un orgullo que engalana su condición;
Así, se dirigió a luchar en una batalla en la cual / la muerte derribó a sus campeones.
Conozco muy pocas poesías tan precisas y tan extraordinariamente descriptivas como ésta, puesto que representó de la manera más veraz la pujanza del “padre de los libres” y la grandeza de su alma, quien prefirió la muerte bajo las lanzas a una vida holgada pero con humillación y sumisión.
Esta característica fue heredada por sus nietos. Dijo el mártir eterno Zaid Ibn ‘Alî Ibn Al-Husain (a.s.): “No ha aborrecido un pueblo el calor del combate sin ser humillado”. Es por eso que se alzó contra el tirano de su tiempo, el omeya Hishâm, y fue martirizado en el campo de batalla. También se alzó contra la tiranía y el despotismo omeya su hijo Iahiâ Ibn Zaid, siendo él quien recitó en el campo de batalla los siguientes versos:
¡Oh hijo de Zaid! ¿Acaso no dijo Zaid / que quien anhela la vida vive humillado?
¡Sé como Zaid! Puesto que eres de su sangre, / y adquiere una densa sombra en los paraísos.
Este campeón fue martirizado en defensa de la dignidad islámica la cual era injuriada por el estado omeya.
También heredó esa grandeza el Seîied Ar-Radî, uno de los descendientes del Imam Al-Husain (a.s.), quien dijo:
Siento un rechazo por la opresión que revolotea sobre mí / y que se aparta de ella como un pájaro silvestre.
El rechazo a la opresión y la grandeza y dignidad del alma conforman uno de los más importantes aspectos morales del “padre de los libres”.
Fuente: Las Virtudes Morales del Profeta del Islam y de la Gente de su Casa

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