Imam Mussa Al-Kadhem (A.S.)

Vie, 05/05/2017 - 07:48

El Imam Musa Ibn Ya‘far Al-Kadhim (P) tenía cuatro años cuando cayó el pérfido gobierno de la dinastía Omeya.

Como consecuencia de la política que seguían los Omeyas, dando únicamente importancia a los de raza árabe, sus traiciones, fraudes, explotaciones y el sistema de gobierno en contra de los iraníes, provocó que la gente se rebelara en su contra; sobre todo los iraníes que deseaban volver a tener un gobierno islámico verdadero, tal y como el que vivieron durante el corto período del califato del Imam ‘Ali (P). Los encargados políticos, aprovechando los deseos de la gente -sobre todo la simpatía que sentía este pueblo hacia ‘Ali (P) y su gobierno-, y con el pretexto de entregar el califato a aquellos a quienes pertenecía, vencieron a los Omeyas con la ayuda del persa Abu Muslim Al-Jurasani (109-137 H. / 728-755 d.C.); empero en lugar de entregar el califato al sexto Imam, Ya‘far Ibn Muhammad, Imam As-Sadiq (P) colocaron en el trono a Abu Al-‘Abbas Safah ‘Abbasi.

Durante su nacimiento y carácter
El Imam Musa Al-Kadhim (P) fue el séptimo Imam, tras la muerte de su padre Ya’far As-Sadiq (P). Se lo conoció como “Al-Kadhim”, -el que reprime su enojo-, por su gran paciencia ante las dificultades que tuvo que soportar. Nació en una localidad ubicada entre Meca y Medina llamada Abu’ua, y su madre fue Hamidah al-Andalusiyyah (la Andaluza).
Vivió veinte años junto a su padre y luego asumió el Imamato por orden Divina y designación expresa de sus antecesores. Su Imamato duró treinta y cinco años, durante los cuales convivió con el gobierno de los califas Abbásidas Al-Mansur, Mahdi, Hadi Y Harun Ar-Rashid. Este último fue quien lo hizo apresar y finalmente lo mandó a envenenar mientras estaba en la cárcel. Fue enterrado en Bagdad, en un cementerio usado por los Quraishitas para los nobles de Bani Hashim, llamado “Maqbir Quraish”, lugar que hoy se conoce con el nombre de “La Puerta de las necesidades”.
El Imam Al-Kadhim (P) se dedicó a enseñar en Medina hasta el momento en que fue encarcelado. Se dice que él era el más noble de los hijos de Ya’far As-Sadiq (P), el más sabio, desapegado, escrupuloso en las normas religiosas y devoto de las personas de su tiempo. Pasaba sus noches rezando y alabando a Dios, muchas veces hasta el alba, e incluso hasta el mediodía. Solía repetir: “¡Oh Dios! Te pido tolerancia en el momento de la muerte y el perdón el Día de la Resurrección”.
Acostumbraba a llorar por temor a Dios hasta el punto que su barba se mojaba con sus lágrimas.
Solía visitar a los pobres durante la noche, cubriendo sus necesidades sin que ellos supieran de dónde les llegaban las provisiones. Solía viajar siempre con 200 o 300 dinares para repartir en caridad.
Se reporta que él era el más versado de los eruditos en el Libro de Dios y el de mejor voz para su recitación. Dicen que cuando él lo recitaba, la gente se detenía a escucharlo, se ponía triste y lloraba por el efecto que tenía en ellos.
Culto y adoración
El conocimiento especial de Dios que poseía este gran hombre, y la intimidad de su alma con el Gran Creador, así como la luminosidad de su esencia, que es especial de los Inmaculados Imames; todo esto originaba que su culto hacia Dios fuese cálido y su adoración pasional. Él sabía como adorar a Dios, tal y como Él lo había descrito en su Libro Sagrado como: “lo mejor de Su creación”. Cuando terminaba con sus compromisos sociales, no había nada a lo que diese más importancia que al culto. Cuando por orden de Harun fue encarcelado, dijo así: “¡Dios mío! Hace mucho que yo esperaba que me otorgaras tiempo para adorarte, ahora haz escuchado mis súplicas; por ello te lo agradezco”.
Esta frase muestra el abundante trabajo social que realizaba el Imam antes de que fuese encarcelado.
Encarcelamiento y martirio del Imam Musa Al-Kadhim (P)
Harun Ar-Rashid contaba entre sus colaboradores con Yahia Ibn Jalid. Sin embargo, le confió el cuidado de su hijo a Ya’far Ibn Muhammad Ibn Al-Ash’ath, lo cual preocupó a Yahia Ibn Jalid, pues si el hijo de Ar-Rashid asumiera luego el califato, él perdería poder. Para ganarse más la confianza del califa, Yahia sabía que tenía que entregarle a Musa Ibn Ya’far (P) y entonces buscó la manera de hacerlo. Averiguó quién de los parientes de Musa (P) estaba necesitado de dinero y le envió una suma a fin de comprar su favor. El sobornado fue ‘Ali Ibn Ismail, hijo de Ismail (el hijo mayor de Ya’far As-Sadiq), quien era sobrino del Imam Al Kadhim (P). Luego de enviarle dinero, Yahia le pidió a ‘Ali Ibn Ismail que se presentase ante Ar-Rashid. Musa (P) se enteró del viaje de su sobrino, y fue a verlo para que desistiera del mismo. El Imam le ofreció hacerse cargo de todas sus deudas y darle todo lo que aquel precisaba, pero ‘Ali igualmente se preparó para viajar a Bagdad. Entonces el Imam le dio 300 dinares y 400 dirhames, y le dijo: “Teme a Dios y no des ninguna declaración en contra de mis hijos”. Cuando él partió, Musa (P) les dijo a los presentes: “¡Por Dios! El hará un complot contra mi sangre, y declarará en contra de mis hijos”. Entonces le plantearon: “¿Y por qué le diste regalos y fuiste tan generoso con él?” Contestó: “Pues mi padre me dijo, sobre la autoridad de mis ancestros, que el Mensajero de Dios (BPD) expresó que cuando el clan se separa, deben ser atraídos y retornados a la unidad, y si alguien se separa definitivamente, entonces Dios se separará de él. Yo quise atraerlo después de haberse separado de mí, porque de hacerlo, Dios se separaría de él”.
Entonces ‘Ali Ibn Ismail habló con Yahia, y éste se lo transmitió a Ar-Rashid, adicionándole algunas cosas. Luego él mismo se presentó ante Harun Ar-Rashid y le informó que su tío Musa (P) recibía grandes cantidades de dinero de todas partes del país. Le narró que cierta vez pidieron al Imam Musa (P) 30.000 dinares por la compra de una casa y que al entregársela quisieron la suma en otra clase de moneda, accediendo el Imam a dicho pedido, se la otorgó de inmediato. Con esto quería demostrarle que el Imam (P) poseía un gran poder económico, con el cual hacía peligrar su califato. Esta era la excusa que el califa precisaba para encarcelar al Imam. En agradecimiento, hizo entregar 2.000.000 de dirhames a ‘Ali Ibn Ismail, pero él se enfermó y murió antes de poder disfrutar de su recompensa.
Ese mismo año Harun partió hacia la Peregrinación, pasando primero por Medina. Allí hizo arrestar a Musa (P) y lo envió en una carroza a Basora, mandando otra carroza a Kufa para confundir a sus seguidores. En Basora, el Imam estuvo bajo el cuidado de ‘Isa Ibn Ya’far Al-Mansur, quien lo vigiló durante un año. Entonces Ar-Rashid le pidió la sangre de Musa (P) y él le contestó: “El asunto de Musa Ibn Ya’far (P) y su detención ha durado ya un largo tiempo. Me he informado bien de su situación. He puesto espías alrededor suyo durante todo este tiempo, y no he hallado nada en él, excepto su voz en la adoración. Ordené que se escuchasen sus plegarias, y él nunca oró contra ti ni contra mí. Nunca nos mencionó con malicia maldiciéndonos. El sólo pedía para sí mismo la merced y el perdón. Si tú no envías a alguien a quien yo pueda entregárselo, lo dejaré en libertad. Me siento muy mal con su detención”.
Se reporta que uno de los espías de ‘Isa Ibn Ya’far lo escuchaba suplicar frecuentemente: “¡Oh, Dios! Tú sabes que yo solía pedir tiempo libre para adorarte. ¡Oh, Dios! Tú me Has brindado esto. Tú debes ser alabado”.
Luego Ar-Rashid hizo que Musa Ibn Ya’far fuese a Bagdad, al cuidado de Al-Fadhl Ibn Arrabi’. Posteriormente, Ar-Rashid le pidió que eliminara al Imam, para lo cual se negó. Por lo tanto pasó al cuidado de Al-Fadhl Ibn Yahia Ibn Jalid quien había planeado su arresto. Al-Fadhl Ibn Yahia ordenó que vigilasen al Imam Musa Al-Kadhim (P) puesto que rezaba toda la noche y ayunaba casi todos los días, que solía realizar súplicas y recitar el Corán, y que casi siempre su rostro se encontraba en el mihrab, en la orientación del rezo. No vio nada reprochable en el Imam, por lo que hizo que lo tratasen bien y que él estuviera cómodo.
Cuando Ar-Rashid se enteró de esto, hizo que Al-Fadhl fuese destituido y azotado, y luego lo hizo maldecir por todos en su corte. Esto prácticamente implicaba una condena a muerte, por lo que su padre Yahia Ibn Jalid se escondió detrás del califa y amenazándolo, hizo que se retractara. Yahia le dijo que se haría cargo del asunto. Entonces fue a Bagdad y le dejó instrucciones precisas a Sandi Ibn Shahik respecto del Imam Musa Al-Kadhim (P). Hizo que un grupo de eruditos se presentara para atestiguar que el Imam estaba bien tratado. Luego ordenó que lo envenenaran. El Imam murió tres días después. Entonces trajo a otro grupo de juristas y hombres notables de Bagdad para que atestigüen que el cuerpo del Imam carecía de heridas y huellas de estrangulamiento, queriendo demostrar que había muerto en forma natural.
Como había un grupo de gente que decía que Musa Al-Kadhim (P) era el Mahdi esperado, y que su encarcelamiento era la ocultación, ordenaron colgar el cuerpo del Imam en el puente de Bagdad anunciando su muerte. Decían: “Este es Musa Ibn Ya’far, quien los rafiditas (shiítas) reclamaban como el último Imam, el que no moriría. Vengan y véanlo”. Luego que toda la gente se acercó a verlo, fue enterrado en el cementerio de Bani Hashim.
Las virtudes del Imam
Su sumisión, paciencia e indulgencia
La tolerancia y remisión del Imam eran inigualables y ejemplo para los demás.
El título de “Al-Kadhim” que le dieron a este gran hombre, muestra las virtudes y fama de su “kadhm” que significa: alguien que restringe su ira, es sumiso e indulgente.
En los días en que los ‘abbásidas habían originado un ambiente sofocante en todo el mundo islámico, quitaban a la gente sus pertenencias diciendo que eran parte de los impuestos y lo malgastaban; la gente sufría una gran pobreza y en general era inculta e indigente; la propaganda de los ‘abbásidas en contra de los alawitas, seguidores de ‘Ali (P), contaminaba las mentes ingenuas de la gente; de vez en cuando algunos por ignorancia se enfrentaban al Imam, pero éste con su buen carácter los calmaba, y con su educación y seriedad, los ilustraba.[1]
[1] . http://arresala.org.br/es/

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