Las religiones al servicio del ser humano: Espiritualidad en el Islam

Dom, 04/08/2018 - 07:47
religiones

Este tema ha suscitado la atención de numerosos críticos y de personas interesadas por los asuntos religiosos. He leído mucho y he escuchado a muchos discutiendo este aspecto del Islam, centrándose en “el involucramiento del Islam en los asuntos materiales, la aplicación de la ley del talión, el alabar la institución del matrimonio y destacar su importancia e incluso sobre el Paraíso en el Islam y su parecido con el Jardín”.
Algunos de estos investigadores desconocen la extrema espiritualidad que existe en las doctrinas islámicas respecto al Creador, Sus atributos y nombres, y en el hecho de hacer el Corán de la fe en lo oculto la piedra angular del Islam. De cualquier modo, discutiremos brevemente este tema después de ofrecer una introducción aclaratoria a nuestros oyentes.
La norma común exige dividir las cosas en generales y en particulares y los actos del ser humano en materiales y espirituales.
De acuerdo con esta clasificación, nos parece que por un lado tenemos asuntos y actos materiales como la comida, la bebida, el matrimonio, el comercio, etc. Y por otro lado tenemos la oración, la adoración, el arrepentimiento, el sacrificio y la reflexión, que son considerados actos trascendentales y espirituales, porque el primer grupo lo constituyen cosas efímeras que satisfacen las necesidades y los deseos inmediatos del cuerpo humano y el segundo grupo son cosas que satisfacen y refuerzan las disposiciones y los anhelos espirituales por lo que son considerados como no materiales.
Lo cierto es que esta división carece de precisión y no coincide con la interpretación filosófica ni con las enseñanzas religiosas ni goza del apoyo del espíritu observador del creyente.
Según la interpretación filosófica, la materia es toda existencia que necesita un espacio y que tiene dimensiones o cualquier existencia móvil que desarrolle la realidad. Lo abstracto sería cualquier cosa no material que no tiene dimensiones y que en sí mismo no necesita ni tiempo ni espacio ni movimiento.
Según esta interpretación cualquier movimiento realizado por el ser humano es material, incluso la adoración, el sacrificio, la caridad, y la reflexión, ya que conllevan el movimiento de las células del cerebro que son materiales. Los filósofos no pueden imaginar la separación del alma del cuerpo y la separación de las acciones de uno sin el otro, de forma que algunas se puedan clasificar como espirituales y otras como materiales.
De hecho, la interacción entre el cuerpo y el alma alcanza un nivel, según muchos filósofos, en el cual forman una solo unidad. Sadr al-Din al-Shirazi fue un innovador al decir que el alma posee una apariencia corpórea y un remanente espiritual.
El parámetro adecuado para saber si algo es materialista o espiritual en los actos del ser humano es el motivo o la intención de su ejecución. La esencia de muchas oraciones, actos de caridad o reflexiones, es materialista, mientras que muchos actos materiales, sociales o administrativos que se llevan a cabo con un fin noble se convierten en actos sagrados de adoración. El creyente puede convertir su vida entera en un acto de sumisión a Dios.
Por otro lado, si tenemos en cuenta que todo lo existente es una creación de Dios y que todos los aspectos de la existencia del ser humano son una verdad real que manifiesta la voluntad divina, si observamos todo esto, es muy difícil diferenciar entre una existencia y otra y distinguir entre unos aspectos y otros de los actos. Es imposible realizar esta distinción a no ser que el ser humano se desvíe mediante sus actos de la ruta de vida establecida por Dios para él.
Regresemos ahora al aspecto espiritual del Islam para decir que éste santifica toda la existencia cósmica y considera que, tanto en su expresión espiritual como material, se prosterna y alaba a Dios. Incluso el daño o perjuicio de los elementos malignos o dañinos es relativo y, si son usados en su justa medida y en su contexto apropiado, no causan ningún mal.
En cuanto al ser humano, el Islam reconoce y respeta todos los aspectos de su existencia y todos sus deseos. El Islam trata de organizar las relaciones del ser humano con los demás, coordinar sus actividades y modificar sus deseos con el fin de que desempeñe su papel existencial, es decir su rol de representante de Dios en la Tierra. De esta forma vive todos los aspectos de su existencia en el universo de la forma más agradable, buena y placentera.
En este sentido, el del cumplimiento de su deber, todo acto del ser humano es un acto de adoración y todo movimiento es sagrado y viceversa.
Así pues, observamos que el Islam otorga el carácter de espiritual a todos los actos humanos realizados con una intención pura y tiñe todo lo existente con un tinte de santidad.
Lo más correcto, por tanto, es no hablar de la debilidad de la espiritualidad en el Islam y de su interés por lo material, sino destacar la importancia de este aspecto hasta el punto de que todo se convierte en espiritualidad.
Probablemente esta sea la razón por la cual el Corán, la mayoría de las veces, habla del alma sin mencionar el espíritu, para llevar a cabo una comparación. Cuando el espíritu se ocupa de conducir los asuntos del cuerpo se le conoce como alma pero alma es la denominación específica para la abstracción absoluta que se manifiesta en el momento en el que desciende la revelación o se ordena la legislación y que acompaña a los ángeles en algunas aleyas coránicas.
Una de las cosas más asombrosas que aparecen en las leyes y en las enseñanzas islámicas es la afirmación de que todas las cosas bellas y buenas que ha creado Dios han sido creadas para el ser humano y que quien las prohíba será censurado. Todas las leyes confirman este hecho a la vez que advierten de que las cosas buenas y bellas han sido puestas como una prueba. Esto incide en la idea de que siempre que aumente la riqueza, las bendiciones y el prestigio, debe aumentar proporcionalmente la fe y la piedad. De no ser así, el ser humano corre el peligro de extraviarse del camino recto, de distraerse con los aspectos personales y de rendirse ante ellos. Ali (a.s) dice: “La austeridad no significa no poseer nada sino que nada te posea”.
Por su parte, el Sagrado Corán trató de infundir espiritualidad a estas gentilezas como la eternidad, la pureza, la perseverancia, el trabajo duro, la serenidad, la hermandad y el rechazar la charlatanería y el pecado.
“Allí no escucharán conversaciones vanas ni pecaminosas sino la palabra «¡Paz!»«¡Paz!»”(56:25-26).
Sin embargo, el Corán convierte la satisfacción de Dios en la mayor y mejor bendición del Paraíso para las magníficas almas que decían “Dios mío, no te he adorado por miedo al Tu fuego ni por la esperanza de Tu Paraíso, sino porque te he hallado merecedor de adoración y así lo he hecho.”
En cuanto al hecho de enfrentar una agresión con una agresión similar, sin injusticia y sin exceso, es parte del sistema general establecido para preservar la sociedad y su bienestar así como la protección del ser humano. Hablaremos de este tema en la última sección de la conferencia.
Quisiera mencionar aquí un detalle respecto a esto y es que el Islam considera que el perdón es mejor y está más cerca de la piedad, ya que no se estimula la continuidad de la tiranía y la aceptación de la injusticia. De lo contrario el ser humano se convierte en uno de los opresores.

(Extraído del libro Las religiones al servicio del ser humano Diez artículos de Seyed Musa Sadr )

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