Control de los pensamiento (nafí jawáter), invocación (dikr), meditación (fikr)

Lun, 06/04/2018 - 06:49
gnosis

Son tres elementos que constituyen fases importantes para la obtención del objetivo.
El que algunas personas se queden a mitad del camino y no consigan alcanzar su objetivo es debido, en la mayoría de los casos, a que se han quedado varadas en una de estas fases o a que al llegar a ella han extraviado su camino.
Cuando hablamos de control los pensamientos (jawáter) nos referimos a pensamientos que nos hacen caer en la idolatría, la adoración a falsos ídolos, a las estrellas, al fuego, o que, a veces, nos llevan al ateísmo, al endiosamiento, a la inmanencia (hulúl), a creernos uno con Dios (itihád), a considerarnos exonerados de las obligaciones de la ley islámica, capacitados para determinar lo que es lícito y lo que no y cosas similares.
Hablaremos de todo ello, pero ahora nos ocuparemos brevemente de dos de estas desviaciones, pues suponen graves alucinaciones: hulul e itihád, de las que el Sálek podrá librarse controlando su mente e impidiendo que penetren en ella pensamientos ociosos.
Cuando el Sálek aun no ha salido del valle de los Nombres y los Atributos, al experimentar la epifanía de algunos de los Atributos o de los Nombres en él, puede que -busquemos refugio de ello en Dios- se imagine que se ha fundido en Dios de tal manera que Dios y él son una y la misma cosa. Esto es denominado Hulúl e Itihád y supone salirse de la fe y caer en la idolatría.

284

El concepto de “Unidad del Ser” (wahdat ul-wuyúd) niega por sí mismo la multiplicidad de los seres, la diferenciación y la existencia de algo distinto a Él y considera los seres existentes en el mundo de la multiplicidad como meras manifestaciones y teofanías del Ser único de la Sagrada Unidad; como sombras pasajeras e ilusorias.
Cuando el Sálek alcanza esta estación, su individualidad se disuelve y pierde la conciencia del “sí mismo” y se aniquila en el Todo y no contempla, ni percibe, ni paladea otra cosa del mundo del ser que al Dueño del Ser, la Esencia Sagrada de Él.
No hay en la casa, excepto Él, dueño alguno.
¡La ilusión del ego es una cosa y la aniquilación del ego en la Unidad Absoluta otra muy diferente!
El concepto de “control de los pensamientos” o “rechazo de los recuerdos” (nafí jawáter) significa dominar el corazón, y dominarlo de tal manera que no diga nada, ni haga nada, ni piense nada, ni recuerde nada sin el permiso de su dueño y conforme a la voluntad de su dueño.
Conseguir esto es extremadamente difícil, por ello se ha dicho que el rechazo de los recuerdos en una de las mayores purificación interiores.
Cuando el viajero espiritual llega al estadio del control de los recuerdos, siente que un torrente de pensamientos, recuerdos, fantasías y suposiciones asaltan su mente y su corazón continuamente, incluso pensamientos increíbles, que no tienen ninguna lógica y que no guardan ninguna relación con la realidad, o recuerdos de cosas olvidadas hace mucho, o pensamientos que no tienen la menor posibilidad de hacerse reales.

285
Ante esta situación, el Sálek deberá mantenerse fuerte y sólido como una firme montaña y destruir con la espada del dikr cualquier pensamiento inoportuno que le asalte e hiera su mente.
Y aquí, cuando decimos dikr, nos referimos a la repetición de alguno de los Nombres Divinos, sobre el que el Sálek debe centrar su atención cuando le asalten los pensamientos y recitarlo con total atención hasta eliminar el recuerdo que le asalta. Este es un método muy adecuado para alejar los pensamientos inoportunos, con la condición de que se ponga toda la atención únicamente en la recitación de ese Nombre de Dios.
Ha dicho Dios Altísimo:
Quienes son temerosos de Dios, cuando les roza el susurro de un demonio, recuerdan a Dios y, entonces, ven claro.215
Pero en un tratado atribuido al fallecido Bihár al-ulúm216 se prohíbe explícitamente seguir este método y se insiste en que el viajero deberá primeramente librarse del pensamiento que le asalta y después comenzar su dikr, pues considera que rechazar los pensamientos con la espada del dikr es algo peligrosísimo.
Vamos a exponerlo resumidamente y luego daremos nuestra opinión al respecto.

215 Sagrado Corán, 7:201.
216 Seyyed Mahdi ibn Seyyed Murtada At-Tabatabaí an-Nayafí conocido como Baqr ul-Ulúm, Resale-ie seyr wa sulúk, (Tratado de la vía y la conducta espiritual), editado con una introducción y comentarios de Ayatolah Tehrání, Mashad, 1995.

286
Él dice:
“Muchos maestros aconsejan recurrir al dikr cuando se alcanza el estadio del control de los recuerdos (es evidente que cuando dice dikr se refiere a la atención misma del corazón, no a la mera recitación, a la cual, comúnmente, se ha denominado wird). Esto es peligrosísimo ya que, en realidad, el dikr es un encuentro con el Amado y una breve contemplación de Su belleza desde la distancia. Y la contemplación de la belleza del Amado es permisible cuando el ojo se ha apartado de todo lo que no sea Él, ya que el Amado es celoso. Y Su celo significa que el ojo que Le contempla no tiene permiso para contemplar ninguna otra cosa aparte de Él. Él ciega la visión del ojo que aparta su mirada de Él para mirar cualquier otra cosa. Contemplarle y contemplar cualquier otra cosa al mismo tiempo está en contra de Su celo y repetir tal comportamiento se convierte en una burla y el Amado le dará tal pescozón que perderá el sombrero y la cabeza al mismo tiempo

Y a quien esté ciego al recuerdo del Clementísimo le asignaremos un demonio que será su compañero permanente.217
Sólo hay un tipo de dikr permisible cuando se trata de rechazar los pensamientos ociosos e inoportunos, aquél cuyo objetivo no es contemplar la belleza del Amado, sino rechazar al Demonio, como uno que desea echar al intruso del lugar de la cita y para ello invoca el nombre de su amada. En ese caso, la intención es amedrentar y alejar al extraño. Y no se debe recurrir a ello más que en el caso de que los pensamientos inoportunos sean tan fuertes y persistentes que se vea uno obligado a recurrir al dikr para rechazarlos.
217 Sagrado Corán, 43:36.

287

No obstante, el método de los expertos en la Senda (mohaqeqine roh) y el de aquellos que han alcanzado la Unión consiste en aconsejar a los novicios que, antes de ocuparse en el dikr, eliminen los pensamientos que les distraen. Para ello les piden que centren su atención en algún objeto, una piedra o cualquier otra cosa inanimada, con toda su concentración interior y exterior, sin apartar los ojos de ella.

Lo mejor es practicar este método durante cuarenta días mientras se repite “me refugio en Dios” (Audu bil lah), “busco el perdón de Dios” (Astagfir ul lah) y “¡Oh, Hacedor! (Ya faál), y también recitar estos dikr después de las oraciones obligatorias del amanecer y del anochecer.
Una vez transcurridos estos cuarenta días, el Sálek debe poner su atención en su corazón pineal218 (qalb-e sanúbarí) y concentrarse en él durante algún tiempo, sin permitir que ningún otro pensamiento interfiera su ejercicio.
Si mientras realiza este ejercicio le asalta algún otro pensamiento susurrante, deberá recitar:
“La mauyúda il lal lah”
Sólo Dios tiene realidadalargando la “a” final de “Al.lah” hasta que pierda la conciencia de sí mismo.
Durante todo este proceso es adecuado recitar “busco el perdón de Dios” (Astagfirul lah) y “¡Oh, Hacedor! (Ya faál) y repetir mucho el nombre “¡Oh, el que expande!” (Ya Básit).219

218 Es decir, su corazón físico.
219 Qabd y bast, son dos términos frecuentemente empleados entre la

288

Cuando el Sálek ha alcanzado este plano, se le permite completar las fases restantes del proceso de control de los pensamientos, mediante el dikr de su alma imaginal (dikr-e nafsí jiálí), hasta que elimina definitivamente el asalto de los pensamientos inoportunos y consigue el control absoluto de su mente. Si Dios quiere, el resto de los pensamientos ociosos irán desapareciendo por sí mismos conforme se vaya adentrando en el mundo de la contemplación y el recuerdo de Dios. ”Concluye.
Debe saberse que este método para el control de los pensamientos que acabamos de mencionar es el seguido por la Orden Naqshabandiyah.
Los Naqshabandiyah son un grupo de sufis que habitan fundamentalmente en la zona de Turquía. El fundador de la Orden fue Jawáyah Muhammad Naqshaband, de donde la Orden tomó su nombre.
El método seguido por el fallecido ´Ajund Mula Husein Qulí Hamadání, que Dios esté satisfecho de él, no era así y tanto él como sus discípulos jamás dejaron de recurrir
gente de la Senda Espiritual y se refieren a los estados de expansión (bast) y contracción espiritual (qabd). La invocación ¡Oh, El que expande! es un hermoso ejemplo de cómo opera la invocación de los Nombres de Dios.
Los Nombres son la expresión de la Naturaleza Única de Dios contemplada desde un determinado aspecto de la Misma. En este caso, la capacidad divina de expandir los estados de contracción espiritual de los corazones. Al recitar un Nombre determinado, se está solicitando de Dios la energía de ese aspecto concreto de Su Totalidad que se necesita. Dependiendo de la sinceridad e intensidad con que se pida y de la necesidad real que se tenga de ello, Dios responde a la demanda, si lo considera conveniente. Aunque como se ha dicho: “Dios no deja sin respuesta la demanda del oprimido” y “la demanda del oprimido asciende rápidamente a los Cielos.”

289

al dikr práctico (dikr amalí), para combatir y controlar los pensamientos inoportunos.
Su método consiste en centrar toda su atención en la vigilancia espiritual permanente (moráqibah), es decir, atención a las diferentes fases de ella, a la cual ya nos referimos antes brevemente y que ahora veremos con mayor detalle:

El primer grado de la vigilancia espiritual consiste en apartarse de aquello que está prohibido por la ley islámica (moharramát) y realizar todo aquello que ésta considera de cumplimiento obligatorio (wayebát) y de ninguna manera ser negligente en el cumplimiento de ambos asuntos.
El segundo grado consiste en intensificar la atención y esforzarse en que todo lo que se haga sea buscando la satisfacción de Dios y apartarse de todo aquello que se considera vano y frívolo.
Cuando el Sálek complete este nivel, tendrá poder para evitar la disipación y este poder se convertirá en un atributo permanente de su personalidad.
El tercer grado consiste en ser consciente que el Creador del Mundo esta siempre junto a él y le ve en todo momento, de manera que, poco a poco, se acostumbré a contemplarle en todos lados y a verle observando y ocupándose de todas Sus criaturas.
Este tipo de vigilancia espiritual debe mantenerse en todo momento y lugar.
El cuarto grado es aun más elevado y completo y consiste en ver a Dios presente en todo y observándolo todo. De manera resumida podríamos decir que en todo momento observa la Belleza divina.

290

A estos dos últimos grados de la vigilancia espiritual se refería el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones divinas sean con él y con su familia, al decirle a Abu Dar al-Gafarí, quiera Dios estar satisfecho de él:
Adora a Dios como si le vieras, ya que si tú no puedes verle, en verdad, Él te ve.
Por tanto, el nivel en el que uno se ve contemplado por Dios es inferior al nivel en el que uno contempla a Dios.

Cuando el viajero espiritual alcanza este grado, para evitar de esa manera que entren en su mente pensamientos inadecuados e inoportunos, debe ejercitar el control de los pensamientos como uno más de los actos de adoración, pues en las disposiciones de la ley sagrada no es concebible centrar la atención en un objeto inanimado como una piedra o un palo como manera de alejar los malos pensamientos ¿Qué respuesta daría a su distracción del recuerdo de Dios el alma que se viera sorprendida por la muerte en ese estado? En cambio, el rechazo de los malos pensamientos mientras se hace dikr y recurriendo al arma del dikr, es un acto de adoración y la ley islámica lo elogia. La mejor manera de rechazar los malos pensamientos en concentrar la atención en el alma, pues es el camino más rápido para alcanzar el objetivo, tal y como se puede ver en los nobles versículos coránicos:
¡Oh, los que creéis! Vuestra responsabilidad es cuidar de vuestras propias almas. Mientras vosotros estéis bien guiados nadie que se extravíe podrá perjudicaros.220

220 Sagrado Corán, 5:105.

291

El método de concentración en el alma fue el utilizado por el fallecido Ajund Mula Husein Qulí y todos sus discípulos lo siguieron para obtener conocimiento de sus almas, requisito imprescindible para llegar a conocer al Señor.
La enseñanza de la gnosis proviene de Amir Al-Muminín Ali ibn Abi Táleb, sobre él la paz, y las órdenes gnósticas que lo han transmitido de boca a oído y de ojo a ojo, de maestro a alumno, generación tras generación, son más de cien, pero las escuelas sufis originales de las que todas ellas derivan no son más de veinticinco y todas ellas se alimentan de las enseñanzas impartidas por Ali ibn Abi Táleb, sobre él la paz.

De esas veinticinco órdenes, sólo dos o tres son de la gente de la shia (jassah) y las restantes pertenecen a la gente de la sunna (ammah) y algunas de ellas se remontan a las enseñanzas de Maarúf Karjí y, a través de él, al Imam Alí ar-Rida,221 sobre el la paz, pero nuestra Orden, que es la del fallecido Ajund Mula Husein no proviene de ninguna de estas cadenas de transmisión.
De manera muy resumida, el asunto es el siguiente:
Hace poco más de cien años, vivió en la ciudad de Shushtar, en el sur de Irán, un sabio prominente, Doctor de la Ley

221 El Imam Alí ibn Musa, conocido como Ar-Ridá, es el octavo de los doce Imames Purificados de la Casa Profética (Ahl ul-Bayt), el último de los cuales es el Imam Al-Mahdí. Los musulmanes shiitas consideran a estos doce Imames impecables y garantes de la correcta interpretación del Corán y de los dichos y hechos del profeta del Islam hasta el final de los tiempos y la máxima autoridad de la comunidad islámica. Todos ellos descienden por línea directa de la Noble Dama Fatima Zahrá, hija del Mensajero de Dios y de su esposo Ali ibn Abi Táleb, Emir de los Creyentes, excepto el propio Alí, primo y yerno del Mensajero de Dios. La genealogía del Imam Ar-Ridá es: Ali hijo de Musa hijo de Yafar hijo de Muhammad hijo de Ali hijo de Al-Huseyn hijo de Ali y Fátima.

292
y Autoridad espiritual, llamado Aqa Seyed Ali Shushtarí. Igual que el resto de los sabios doctores de la ley, vivía volcado al estudio, la enseñanza, las funciones judiciales y la elaboración de la ley.
Un día, alguien llamó a su puerta y cuando él preguntó quién era, el hombre respondió: “Abre la puerta, hay alguien que tiene algo que decirte.”
Al abrir, Aqa Seyed Alí se encontró con que el hombre que le reclamaba era un tejedor.
“¿Qué es lo que te trae?” le preguntó.
El tejedor le dijo: “El juicio que diste respecto a tal persona, basándote en el testimonio de un testigo que decía que tal propiedad pertenecía a tal persona, no fue correcto. Esa propiedad pertenece a un menor huérfano y la escritura de la misma esta enterrada en tal sitio.” Después añadió: “Ese camino que usted está siguiendo no es el correcto y no es su camino.”
Ayatolah Shushtarí preguntó: “¿Acaso sigo un camino equivocado?”
El tejedor le dijo: “El asunto es tal como le he dicho.”
Y, sin decir más, dio media vuelta y desapareció. Ayatolah Shushtarí se quedó muy sorprendido preguntándose quién sería aquel hombre y qué significaban sus palabras.
Siguiendo las indicaciones del hombre, reabrió la investigación y, efectivamente, descubrió que en el lugar indicado estaba enterrada la escritura que demostraba que la propiedad pertenecía a un menor huérfano y que los testigos habían mentido.

293

Ayatolah Shushtarí quedo muy afectado y temeroso, preguntándose si muchos de los juicios que había dictado no serían igualmente erróneos y se llenó de preocupación y angustia.
La noche siguiente, el tejedor volvió a llamar a su puerta y le volvió a decir: “Señor Seyed Ali Shushtarí, el camino no es ese que usted está siguiendo.”
La tercera noche volvió a suceder lo mismo y esta vez el tejedor le dijo: “No pierda más tiempo, recoja rápidamente todos los enseres de su casa, venda la casa y vaya a vivir a la noble ciudad de Nayaf y cumpla con las obligaciones que le he indicado. Dentro de seis meses estaré esperándole en el cementerio de Wadi us-Salam de Nayaf al-Ashraf.”

El fallecido Shushtarí se apresuró a realizar todo lo que el tejedor le había ordenado, vendió la casa, recogió todas sus pertenencias y se encaminó hacia la muy noble ciudad de Nayaf.
Al llegar a Nayaf, la primera tierra que pisó fue el cementerio de Wadi as-Salam. Estaba atardeciendo y de pronto, como surgiendo de la tierra, el tejedor apareció ante él, le ordenó algo y despareció.
Marhúm Shushtarí vivió en la muy noble ciudad de Nayaf y actuó conforme a las órdenes recibidas por el tejedor hasta alcanzar un nivel y una posición espiritual más allá de toda descripción, que la paz y la satisfacción de Dios sean con él.
En Nayaf impartía sus clases de Derecho y de Principios del Derecho, Marhúm Sheyj Mortadá Ansárí y Marhúm Aqa Seyed Alí Shushtarí acudió a ellas para mostrarle su respeto. A su vez Sheyj Mortadá Ansárí acudía una vez por semana a las clases de ética que Marhúm Aqa Seyed Alí impartía.

294

Cuando Sheyj Mortadá Ansárí falleció, que Dios tenga misericordia de su alma, Aqa Seyed Alí se hizo cargo de su cátedra e inició sus lecciones allí donde Sheyj Mortadá las había dejado, hasta que el mismo falleció seis meses después y fue a disfrutar de la misericordia divina.
Sheyj Mortadá Ansárí tenía un alumno sobresaliente, llamado Ajund Mula Huseyn Qulí Daryazíní Hamadání, que había conocido a Seyed Alí Shushtarí antes de fallecer Sheyj Ansárí y había establecido una relación con él, beneficiándose de sus clases de ética y gnosis.
Cuando Sheyj Ansárí falleció, Ajund Mula Huseyn quería seguir impartiendo las clases de su maestro y había recopilado los discursos y los apuntes de las lecciones de aquel, pero Seyed Alí Shushtarí le escribió una carta diciéndole que todavía no se encontraba preparado para ocupar una cátedra tan elevada y que debía previamente obtener una posición espiritual mayor. Gracias a esta recomendación, Ajund Mula Huseyn recibió una luz que transformó su estado y le permitió llegar al valle de la Verdad.
El fallecido Ajund Mula Huseyn, que había estudiado varios años las ciencias sagradas con Seyed Alí Shushtarí, llegó a ser, antes de fallecer Sheyj Ansárí, una de las personalidades más sobresalientes de su tiempo en el campo de la ética, el combate espiritual contra el ego y las ciencias sagradas. Educó a numerosos discípulos, cada uno de los cuales llegó a ser considerado un pilar del conocimiento y una manifestación de la Unidad divina.
Entre sus más eminentes discípulos hemos de mencionar al fallecido Hayy Mirza Yawad Aqa Maliki Tabrizí, al fallecido Aqa Seyyed Ahmad Karbaláí Tehraní, al fallecido Aqa Seyyed Muhammad Said Hubbubí y al fallecido Hayy Shayj Muhammad Bahárí.

295

Nuestro amado maestro, el gnóstico inigualable, el fallecido Hayy Mirza Alí Aqa Qadí Tabrizí, quiera Dios estar satisfecho de él, perteneció al círculo de alumnos del fallecido Aqa Seyyed Ahmad Karbaláí.
Esta es la cadena iniciática de nuestros maestros que se remonta al fallecido Seyed Shushtarí y al desconocido tejedor, del que nadie conoce su identidad ni con quien tenía relación, ni de donde obtuvo sus conocimientos ni por qué medios.
El método de nuestro fallecido maestro Aqa Qadí Tabrizí para el conocimiento del alma es el mismo método seguido por el gran maestro, el fallecido Ajund Mula Huseyn, y para rechazar los pensamientos inoportunos en los primeros niveles del camino, él ordenaba concentrar la atención sobre el alma. Decía que el Sálek debía dedicar media hora o más cada día a ejercitar el control de sus pensamientos, centrando durante ese tiempo toda su atención en su alma.

Gracias a ese ejercicio iría consiguiendo paso a paso fortalecer su control e impediría que los recuerdos o los pensamientos inoportunos pudieran asaltarle y distraerle y, simultanea y gradualmente, iría obteniendo el conocimiento de su propia alma y alcanzaría la patria de sus deseos espirituales, con el permiso de Dios.
La mayoría de las personas que han conseguido controlar sus pensamientos y purificar su mente preparándose para el amanecer del reino de la gnósis en ellos, han experimentado este despertar en una de estas dos situaciones: O bien mientra recitaban el Sagrado Corán, al fijar su atención y percibir que el verdadero recitador del Corán era Dios mismo, Ensalzada sea Su Majestad. O bien cuando se encontraban pidiendo la intercesión del Santo Imam Al-Huseyn, sobre él la paz, ya que él ejerce una influencia extraordinaria en el desvelamiento y la eliminación de los obstaculos del camino de los viajeros espirituales hacia Dios.

296

Así pues, tal y como hemos mencionado anteriormente, dos cuestiones tienen una gran importancia en la teofanía del reino de la gnósis. La primera es mantener una vigilancia espiritual permanente en todos los niveles y situaciones, la segunda es la atención al alma.
Cuando el viajero espiritual presta atención a estas dos cuestiones, poco a poco se va dando cuenta de que los múltiples seres que existen en este mundo proceden todos ellos de una única fuente y que todo lo que existe en este mundo obtiene su existencia de esa fuente original. Que la luz, la belleza, la maravilla y perfección que en los seres pueda existir procede de esa fuente de la que mana cuanta luz, belleza, maravilla y perfección existe y que es esa fuente quien la otorga a cada ser en la medida de su capacidad inherente.
Dicho de otra manera, los rayos de la efusión divina fluyen y se manifiestan sin límites ni condiciones y cada ser toma de ellos en la medida en que su existencia limitada, su quiddidad, se lo permite.
Por efecto de la vigilancia espiritual permanente y total y de la atención a los estados del alma, el Creador otorga gradualmente al Sálek la percepción de cuatro mundos:
El primero es el mundo de la Unidad de los Actos divinos.
En los primeros estadios, el Sálek percibe que aquello que sus ojos ven, que su lengua articula, que sus oidos escuchan, que sus manos, sus pies y el resto de sus miembros y órganos, ejecutan, está todo relacionado con su propia alma y que es su alma la que hace lo que desea.
Posteriormente, percibe que todos aquellos actos que él realiza y que se traducen en realidades en el mundo exterior, guardan relación con él mismo y que la fuente de la que proceden es su propia alma.

297

Finalmente, descubre que su alma es una manifestación de la Esencia de la Verdad y un pequeño lago de la ilimitada efusión divina y de Su misericordia y que, por tanto, todos sus actos exteriores están relacionados con Su Esencia Sagrada y soportados en Ella.
El segundo mundo se manifiesta después del primero y es el mundo de la Unidad de los Atributos.
Consiste en que el Sálek, en este plano, cuando escucha algo, siente que esa capacidad de oir no es suya sino de Dios; cuando ve algo, siente que esa capacidad de ver no es algo suyo sino de Dios. En resumen, percive que todos los atributos que observa en los seres existentes, el conocimiento, el poder, la vida, el oido, la vista, etc, pertenecen en realidad a Dios.

El tercer mundo corresponde al de la Unidad de los Nombres. Se manifiesta después del segundo y consiste en que el Sálek, cuando alcanza este nivel, percibe que los Atributos divinos subsisten en Su Esencia.
Por ejemplo, se da cuenta que es Dios Altísimo Quien conoce, Quien tiene poder, Quien está vivo. Es decir percibe que su sabiduría, en realidad, es la sabiduría divina, que su poder, su capacidad de oir, de ver, pertenecen en realidad a Dios y a nadie más.
Comprende que en todo el Universo sólo existe un ser que es poderoso, sabio, que oye y ve, y que ese ser es Dios, ensalzada sea Su Majestad y que cada ser que existe, en la medida adecuada a su capacidad, es una manifestación de ese único Ser que todo lo sabe, que todo lo puede, que todo lo oye y todo lo ve y que es la vida.
El cuarto mundo corresponde a la Unidad de la Esencia y está por encima del tercero y se manifiesta al viajero espiritual mediante la teofanía de la Esencia Divina. Es decir, el viajero

298

espiritual percibe que esa Esencia Única es la fuente de todos los actos, de todos los atributos y de todos los nombres. Que es una realidad que abarca todas las manifestaciones.
En este plano, el Sálek ya no ve actos, ni atributos ni nombres, sólo contempla la Divina Unidad y nada más. Esto sólo sucede cuando el viajero se despide de su vida artificial y pierde su identidad y yoidad y se aniquila en la Sagrada Esencia Divina de la Verdad. En este punto se produce la teofanía de la Esencia.
Desde luego, denominarle Estación de la Esencia (maqám-e dát) o Realidad de la Esencia (haqiqat-e dát) o Unicidad (ahadiya) no es más que un esfuerzo inútil, ya que lo que puede ser expresado con la lengua o escrito con la pluma no son más que nombres y la Esencia Sagrada de Dios está muy por encima de toda definición. No hay nombre o definición que pueda abarcarla ni se puede concebir en términos de “estaciones” y “moradas”. Está incluso por encima de cualquier negación, ya que tratar de definirle mediante negaciones implica también establecer limitaciones y la Verdad Altísima está por encima de cualquier limitación.
Cuando el viajero espiritual alcanza este plano, pierde la conciencia de sí mismo, de su nombre y de sus atributos, y no se reconoce ni reconoce a nadie más que a Dios, ya que, en última instancia, Dios sólo es conocido por Él mismo. El Sálek va perdiendo una parte de su identidad en cada uno de los mundos previos, hasta llegar a este último en el que pierde totalmente el sentido de su ser.
En el primer mundo, al alcanzar la estación de la aniquilación de la acción, comprende que no es él quien actua sino Dios y pierde la conciencia del protagonismo de sus actos.
En el segundo mundo, al presenciar la teofanía de los Atributos Divinos, el viajero comprende que sus atributos,

299

la vista, el oido, el conocimiento y el poder que creía suyos, pertenecen en realidad a la Esencia Divina y pierde la conciencia de ser dueño de los atributos que en él se manifiestan.
En el tercer mundo, al presenciar la teofanía de los Nombres Divinos, comprende que el Poderoso y el Vivo es Él, Ensalzada sea Su Majestad y pierde la conciencia de sus propios nombres.
En el cuarto mundo, al presenciar la teofanía de la Esencia, pierde la conciencia de su propio yo y de su propia esencia y deja de contemplarse a sí mismo, para no ser consciente más que de la presencia de la Esencia Sagrada de Dios.
A este último plano, los gnósticos le han denominado “Anqá” y “Símorg” nombres que representan a un ser que nadie puede capturar. “Símorg” es esa Esencia Pura, ese Ser Absoluto al que se ha denominado “El mundo de la Nebulosa Original” (Alam-e emá), “El Tesoro Oculto” (Kanz-e majfí), “El Oculto de los ocultos” (Gayb al-guyúb) y “La Esencia que no tiene nombre ni atributos” (dát má lá isma la hu wa lá rasma la hu). Ve a poner tu trampa a otra ave
Que el nido del Anqá está demasiado alto
Qué bien expresa Hafez, sobre él sea la misericordia divina, en sus Maznawiyat, esta profunda verdad en forma de sutil poesía:

300

¡Oh gacela salvaje! ¿Dónde te encuentras?
Hace tiempo que nos conocemos
Dos solitarios, dos errantes, dos sin nadie.
Bestias salvajes y trampas acechando por aquí y por allá.
Ven para que ambos sepamos el estado de cada uno
y, si podemos, demos satisfacción a nuestros deseos.
Así es como recuerdo lo que dijo el viejo sabio,
No me he olvidado jamás de él, en verdad:
Que un día un viajero en una tierra,
dijo con delicadeza a un mendigo sentado en el camino
“¡Oh Sálek! ¿Qué tienes en tus alforjas?
Si tienes una semilla pon una trampa”
Respondió: “Una semilla sí que tengo
pero he de cazar con ella al Símorg”
Dijo: “¿Cómo encontrarás sus huellas
si no se sabe dónde está su nido?”
Dijo: “Aunque éste es un asunto imposible
la desesperación también es una gran desgracia

301

que este viejo compañero no tolera.
¡Por Dios! ¡Oh musulmanes! ¡Oh musulmanes!
puede que el bendito Jidr ayude
a que éste que está solo llegue al que sólo Él es.”
Es evidente que, como el nido del Símorg es desconocido, nadie podrá cazarle, excepto que Su Favor guíe al que busca el Valle del Amor y al enamorado de la Belleza Inagotable al mundo de la Unidad y la Aniquilación.
¡Oh, Dios! Por el derecho de los primeros en llegar al Valle del Amor y en la alabanza y el conocimiento divino, Muhammad al Mustafá y Alí al-Murtadá y sus once gloriosos descendientes de la estirpe pura de la Dama Fatima la Resplandeciente, sobre todos ellos la paz de Dios, el Soberano, el Altísimo, concede a todos tus amantes y también a nosotros que alcancemos todo aquello que Te satisface y reúnenos con los justos.
Por la gracia de Dios y Su favor, este humilde servidor, ha terminado la redacción de esta obra titulada El nucleo de los nucleos. Tratado del viaje y la conducta espiritual de la gente de discernimiento, la octava noche del mes del ayuno del año mil trescientos sesenta y nueve de la hégira lunar (24 de Julio de 1950).
A Él corresponden las alabanzas en esta vida y en la Otra y que nuestras últimas palabras sean

“Alabado sea Dios, Señor del Universo”
Seyed Muhammad Huseyn Huseyní Tehrání
En la sagrada

Fuente: (El núcleo de los núcleos,Tratado del viaje y la conducta espiritual de la gente de discernimiento, )

Tags: 
tolidi: 
تنظیم وتدوین

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
1 + 7 =
Solve this simple math problem and enter the result. E.g. for 1+3, enter 4.
Todos los derechos reservados. Al usar los materiales es obligatorio hacer referencia a www.welayatnet.com
Online: 15