Viaje por Dios

Lun, 06/04/2018 - 07:21
gnosis

11º- Respeto y buenos modales (adab)

Hacia el Señor Topopoderoso y hacia Sus profetas.

Este punto presenta diferencias con el punto anterior (eradat), pues adab significa atención sobre uno mismo para no sobrepasar los límites debidos a la adoración y cometer actos inadecuados.

El ser contingente debe observar ciertos límites respecto al Ser Necesario y los requisitos propios de ese adab consisten en respetar las leyes del mundo de la multiplicidad, mientras que eradat tiene que ver con el deseo y la atracción hacia la Sagrada Unidad y eso implica dirigir la atención hacia el Uno.

La relación que existe entre adab e iradat es semejante a la que existe entre los actos obligatorios (wáyeb) y los prohibidos (harám) en las cuestiones prácticas (ahkám), ya que el Sálek, para el cumplimiento de los actos obligatorios, centra su aten199

Al-Amirí, Jamí al-shawáhid, Teherán, 1270 h./1850. Edición litográfica.

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ción en el Amado, mientras que para abstenerse de los actos prohibidos centra su atención en sus propios límites para no transpasarlos y salirse del marco propio de la adoración.

En realidad, la manera de observar el adab es adoptar un camino intermedio entre el temor y la esperanza (jauf wa rayá)200, pues no observar los requisitos propios del adab se traduce en un exceso de expansión espiritual (enbesát) y no es aconsejable que está sobrepase unos determinados niveles.

El fallecido Hayy Mirza Alí Qadí, que Dios esté satisfecho de él, poseía una estación de expansión espiritual y de enamoramiento que sobrepasaba a la de su temor y eso mismo le sucedia al fallecido Hayy Sheij Muhammad Bahárí, la misericordia de Dios sea con él, mientras que en el caso de Hayy Mirza Yawad Aqa Maliki Tabrizí, quiera Dios estar satisfecho de él, su estación de temor sobrepasaba a la de esperanza y expansión espiritual, como puede observarse claramente al leer sus discursos.

Al Sálek cuya estación de expansión espiritual (embesát) es el rasgo dominante en él, se le denomina jarabatí, (frecuentador de la taberna) mientras que a aquel cuya estación dominante es el temor (jauf) se le denomina munayatí (suplicante), pero la perfección consiste en observar el equilibrio y eso significa poseer total expansión y al mismo tiempo total temor, pero ese estado pertenece en exclusiva a los Imames Purificados, sobre ellos la paz.

Volviendo al tema que estamos tratando y para concluir, diremos que adab significa que el ser contingente no debe olvidarse de sus límites en tanto que ser contingente.

Por esa misma razón, cuando en presencia de su Santidad el Imam Yafar as-Sádeq, sobre él la paz, alguien decía cualquier cosa que implicase una exageración, él ponía su bendita frente en

200 Jauf wa raya: temor de Dios y esperanza en Su misericordia.

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el suelo en señal de humillación y humildad ante la grandeza del Creador y la insignificancia de la criatura.

La observación perfecta del adab consiste en que el Sálek se vea a sí mismo ante la presencia de la Verdad Altísima, glorificada y ensalzada sea, en todo estado y momento y bajo cualquier circunstancia y tanto cuando hable como cuando calle, cuando coma o duerma, esté quieto o en movimiento, observe las normas propias del adab. Si el Sálek está permanentemente atento a los Nombres y Atributos divinos, su adab y su humildad se reflejarán de manera evidente en él.

12º- Intención (niyah)

Consiste en que el Sálek no tenga otra intención en el camino más que el camino mismo y la aniquilación en la Esencia Divina, para ello, el viaje del Sálek debe ser puro y sincero:

َنيِّدلا ُهَل َنيِصِلخُم َالله اوُعداَف

Por tanto ¡Volveos a Dios poniendo vuestra fe únicamente en Él!201

En muchas tradiciones proféticas encontramos que la fe posee tres niveles. En una de ellas, dice el Imam As-Sádeq, sobre él la paz:

ِديِبَعلا ُةَداَبِع َکلِتَف ًافوَخ َالله اوُدَبَع ٌموَق:ٌةَثَلا َث ُداَّبُعلا

ِءَارَجُلاا ُةَداَبِع َکلِتَف ًاعَمَط َالله اوُدَبَع ٌموَق َو

ِراَرحلأ ا ُةَداَبِع َکلِتَف ًابُح َالله اوُدَبَع ٌموَق َو

Los que adoran a Dios son tres (categorías): Los que adoran a Dios por temor. Esa adoración es la de los esclavos. Los que adoran a Dios por deseo de obtener algo a cambio. Esa es la adoración de los

201 Sagrado Corán, 40:14

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comerciantes. Los que adoran a Dios por amor. Esa es la adoración de los seres libres.

Si prestamos atención, nos daremos cuenta con facilidad que las dos primeras formas de adoración no son correctas, ya que no son realizada por ni para Dios, sino por y para sí mismos, por lo tanto, en realidad se adoran a sí mismos y no a Dios Altísimo, ya que las motivaciones de su adoración son satisfacer sus propios intereses y deseos. Y, como la adoración a sí mismo y la adoración a Dios son incompatibles, estas gentes, en realidad, niegan a Dios y por lo tanto no son creyentes.

Pero, como el Noble Corán ha declarado, el principio de la adoración a Dios es inherente a la naturaleza de todos los seres y en los principios creadores no se producen cambios jamás:

ِالله ِقلَخَل َليِدبَت َلا اَهيَلَع َساَّنلا َرَطَف یِتَّلا ِالله َةَرطِف ًافيِنَح ِنيِّذلِل َکَهجَو مِقأَف

َنوُمَلعَي َلا ِساَّنلا َرَثکَا َّنِکَلَو ُمِّيَقلا ُنيِّدلا َکِلَذ

Levanta, pues, tu rostro hacia la religión, como un buscador de la fe pura, siguiendo la naturaleza esencial en la que Dios ha creado a los seres humanos -En la creación de Dios no hay cambios- Esta es la verdadera religión pero la mayoría de las personas no tienen conocimiento.202

Por lo tanto, la persona no se desvía del camino de la adoración, sino del camino mismo de la creencia en la Unidad de Dios. No cren en la unidad de los Nombres y los Atributos, sino que ponen junto a Él a otro distinto de Él, que es al que adoran. Esa es la causa por la que el Corán repite constantemente que Dios es Uno y Único y que en su divinidad no tiene socios.

202 Sagrado Corán, 30:30.

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Así pues, los dos grupos primeros mencionados, contemplan a Dios como un socio de la adoración que ellos realizan a sus propios deseos y metas. Cada vez que adoran a Dios en realidad se están adorando a ellos mismos.

Ellos realizan su adoración con la mente y la intención puesta en dos objetivos al mismo tiempo y eso no es otra cosa que puro politeismo, por tanto, en realidad esos dos primeros grupos son politeístas en relación a Dios, lo cual, como el mismo Corán afirma, es un pecado imperdonable:

ُءاَشَي نَمِل َکِلَذ َنوُد اَم ُريفغَي َو ِهِب شکَرشُي نَا ُرِفغَي َلا َالله َّنِا

En verdad, Dios no perdona que se adore a nadie junto a Él pero, excepto eso, perdona a quien Él quiere.203

Por tanto, su adoración no dará frutos jamás y nunca les acercará a Dios.

Pero en cambio, el tercer grupo, quienes adoran a Dios por el amor que sienten por Él, que es la manera de adorar que tienen los espíritus libres, y de los que en algunas tradiciones proféticas se dice:

ِماَرِکلا ُةَداَبِع َکلِت

Esa es la adoración de los nobles

realizan la adoración correcta, la cual solamente es alcanzada por los puros de la corte divina.

َنوُرَّهَطسملا َّلاِا ُهُّسَمَي َلا ٌنوُنکَم ٌماَقَم اَذَهَف

Asi pues, esta estación secreta sólo la alcanzan los purificados

203 Sagrado Corán, 4:48.

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Amor significa atracción, atracción hacia alguna otra cosa o ser. Este tercer grupo es el de quienes realizan su oración y sus actos de adoración subyugados por el amor y la atracción que sienten hacia Dios y excepto eso, no tienen otra meta o intención. Es unicamente la atracción pura que sienten en sus corazones hacia el Amado la que les pone en movimiento y les lleva hacia ese sagrado santuario (harím).

En algunas tradiciones proféticas encontramos que se dice: “Adorad a Dios Altísimo pues Él es merece ser adorado.”

Es evidente que este merecimiento no emana de Sus atributos, sino directamente de Su Esencia Sagrada, Glorioso en Su Majestad e Inmenso en Su obra.

Dicho brevemente: puesto que es Dios, adoradle.

َکِراَن نِم ًافوَخ َکُتدَبَع اَم ِیهَلِا

َکِتَّنَج يف ًاعَمَط َلا َو

َکُتدَبَعَف ِةَداَبِعلِل ًلا ههَا َکُتدَجَو لَب

َکيَلِا ینَتوَعَد َو َکيَلَع یِنَتلَلَد َتنَا

َتنَا اَم ِردأ مَل َتنَا َلاوَلَو

¡Dios mio! No te he adorado por temor a Tu Fuego

ni por deseo de Tu Jardín,

sino que encontré que Tu merecías ser adorado y Te adoré.

Tú me guiaste hacia Ti y me llamaste a Ti

y si no fuera por Ti yo no habría sabido quien eras Tú.

El Sálek en el camino a Dios comienza su camino por amor, pero después de haber atravesado algunas moradas y obtener un cierto grado de perfección se dará cuenta de que el amor y el Amado son dos cosas diferentes, por ello se esforzará por abandonar el amor que hasta ese momento era su instrumento en el camino y la escalera para su progreso.

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Hasta ese momento el amor era un intrumento eficaz para él pero ahora siente que se ha convertido en un obstáculo para su progreso, por lo que, desde ese momento, sólo tendrá como meta al Amado mismo y realizará su adoración a Él por su condición de Amado (mahbúbiyat) y nada más.

Pero, de nuevo, cuando avanza unos cuantos pasos y atraviesa algunas moradas más, siente que esta forma de adoración tampoco esta libre de la mancha del politeismo, ya que en esa forma de adoración se ve a sí mismo como el amante y a Dios como el Amado.

Y, dado que concebir al amante separado del Amado implica separación y dualidad, piensa que tener al Amado en la mente mientras realiza sus oraciones está en contradicción con adorar la Sagrada Esencia de Dios Altísimo. Así que, desde ese momento, se esfuerza por olvidarse del amor y del Amado como dos cosas separadas y por transcender el estadío de la dualidad para dejar atrás el mundo de la multiplicidad y penetrar en el mundo de la unicidad.

Desde ese momento, la intención (niya) deja de tener sentido en el corazón del viajero, pues una vez eliminada la personalidad y la yoidad (judiyat) ya no queda nadie del que pueda surgir intención.

Hasta alcanzar esta estación, el Sálek buscaba una contemplación (shuhúd), un desvelamiento (kashf), una revelación (mukáshafa), pero ahora que ha alcanzado esta estación ya no queda nadie buscando, ya no posee más una voluntad independiente capaz de marcarse metas y objetivos. En este estado, el corazón y los ojos del Sálek quedarán velados al ver y al no ver, al llegar o al no llegar, al conocer o al no conocer, al rechazo o a la aceptación.

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Dice Hafez Shirazí:

فلا م تامارکز نانيشن تابارخ اب

دراد یماقم هتکن رهو یئاج نخس ره

Con los habituales de la taberna no hables de milagros.

Cada palabra tiene su momento y cada punto su sitio.

Se cuenta que Báyazíd Bistámí dijo en cierta ocasión:

“El primer día abandoné el mundo, el segundo día abandoné la Otra Vida, el tercer día renuncié a cualquier cosa que no fuera Dios, el cuarto día me fue preguntado:

؟ديرُت اَم

“¿Qué deseas?” Yo respondí:

َديرُا َلا نَا ُديرُا

“Deseo no desear nada.”

Con ello alude a las cuatro moradas que algunos sabios han mencionado, diciendo al tratar de caracterizarlas:

primero, renunciar a este mundo;

segundo, renunciar al mundo siguiente;

tercero, renunciar al Maestro;

cuarto, renunciar a la renunciación.

Así pues, ¡Presta atención!

La renuncia a los deseos (qat-e tama) entre los Sálekin consiste en alcanzar ese plano excelso y extremadamente

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dificil de conseguir, ya que atravesarle es una árdua tarea llena de dificultades que no se consigue con facilidad, pues el Sálek, después de mucha reflexión y cuidado, se da cuenta de que, en cada una de las estaciones y moradas que ha atravesado, no ha estado libre de deseos e intenciones (qasd wa niya) sino que, en lo más profundo de su corazón, albergaba ciertas ambiciones y expectación, aunque tan solo fuera la de eliminar las debilidades e imperfeciones de su alma y alcanzar la perfección y la excelencia espiritual.

Si el Sálek se esfuerza con ayuda de su mente en escapar del mundo de sus deseos y esperanzas, por mucho que lo intente no obtendrá ningún resultado, pues ese mismo esfuerzo por no albergar deseos en su corazón es un deseo en sí mismo y la existencia de este deseo por sí misma en una prueba suficiente de que el viajero no ha alcanzado aun el plano de la separación y la abstracción de sí mismo (tachríd).

Yo mismo le planteé un día este arduo misterio a mi maestro Hayy Mirzá Alí Aqá Qádí, quiera Dios estar satisfecho de él, y le pedí que me ayudase a resolverlo.

Me dijo: “Este problema sólo puede resolverse siguiendo el método de la incineración (ehráq). Consiste en comprender con profundidad la naturaleza intíma en la que Dios te ha creado. Es decir, entender que Dios te ha creado como un ser que desea y que por mucho que desees eliminar de ti el deseo, solo conseguirás acceder a otro deseo mayor aun, pues la facultad de desear forma parte de la misma naturaleza humana y no puede ser erradicada.

Cuando la persona comprende la imposibilidad de lograr ese propósito de manera natural, al reconocer su impotencia, deposita su esperanza en Dios Altísimo para que sea Él quien le libre de todo deseo y abandona todo esfuerzo por acabar con su intenciones por sí mismo. Es así como consigue el éxito, pues no hay mejor manera de acercarse a Dios que reconocer

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y aceptar la propia insignificancia. El reconocimiento de su impotencia e indefensión “incinera” la raíz de los deseos de su naturaleza original y le transforma en un ser puro y purificado.”

Desde luego, debe entenderse que alcanzar esta comprensión no puede ser jamás el resultado de una especulación teórica y que mediante el razonamiento deductivo es imposible obtener ese resultado.

La percepción real de este asunto implica alcanzar un estado en el que el profundo sentimiento interior de impotencia y debilidad nos lleve al abandono que nos permita “saborear” (dauq) ese estado de aniquilación de los deseos. Quien haya paladeado este estado interior, aunque sólo sea una vez en su vida, habrá podido comprender que no hay placer en este mundo que pueda comparársele.

La razón por la que se denomina a este método el “método de la incineración”, es que abrasa de una vez el haz de la propia identidad, las intenciones, las ambiciones y los problemas, cortándolas desde la base y la raíz, y liberando a la naturaleza del Sálek de ellas y de sus consecuencias de forma definitiva.

En el Noble Corán encontramos referencias al “método de la incineración”. Si alguien usa este método para alcanzar su meta y se esfuerza en él, podrá recorrer en poco tiempo el camino que, de otra manera, le llevará un buen número de años recorrer y le exigirá grandes esfuerzos.

Una de las referencias que se hace en el Corán a este método es la que encontramos en la palabra “retorno”:

َنوُعِجَر ِهيَلِا َّنِا َو َِّهِلل َّهِلل َّهِلل َّنِا

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“¡En verdad, pertenecemos a Dios y, en verdad, a Él retornamos!”204

Las personas podemos enfrentar de diferentes maneras las dificultades, la adversidad y la llegada de los problemas y las pruebas. Por ejemplo, podemos recordar que todo ser humano ha de enfrentarse con las dificultades y la muerte y, de esa manera, encontrar poco a poco consuelo y resignación ante lo inevitable, pero con el método de la incineración y de la inspiración que el término “retorno” implica, Dios nos provee de un instrumento que nos permite acortar el camino y eliminar nuestros sufrimiento de una vez.

La persona debe recordar que él mismo y todo lo que posee pertenece en realidad a Dios, que nos lo ha entregado como un depósito temporal, que nos lo da un día para reclamárnoslo al día siguiente, sin que nadie pueda hacer nada para evitarlo.

Cuando la persona percibe con claridad que jamás poseyó nada desde el principio, y que la idea de que su vida, su familia, sus hijos y sus bienes le pertenecían era una pura ilusión; que la vida y todo lo que en ella hay pertenece a Aquel que puede darla y retirarla cuando quiere, podrá escapar a la tristeza y al dolor de la pérdida y recuperar su equilibrio y tranquilidad.

Entender que Dios ha creado al ser humano así, con deseos y esperanzas, permite comprender que El Dueño Absoluto de la riqueza ha creado al ser humano carente de todo, pobre, indefenso, desde un principio; que, cuando Dios amasó la pasta de su esencia (jamir-e seresht), incluyó en ella, desde el principio, la carencia y la indigencia.

Por ello, no se necesitan pruebas para demostrar la indigencia del ser humano, ni para demostrar la necesidad de pedir del que carece de todo. Nadie tiene derecho a criticar al que es indigente por pedir. Por ello, el Sálek debe saber, desde

204 Sagrado Corán, 2:156.

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el principio, que ha sido amasado en la pobreza y la carencia y que no podrá jamás romper el diente del deseo ni lavar las manos de la esperanza.

Por otro lado, puesto que la aniquilación en la Divina Esencia del Uno, que es la base de la adoración de los seres libres, es incompatible con la permanencia del deseo y la intención, el Sálek se ve abocado inevitablemente a la desesperación que provoca en él enfrentarse a un dilema irresoluble.

Paradójicamente, es ese estado de desesperación al que le aboca su búsqueda sincera y desesperada de aniquilación en el Uno la que le permite aniquilarse en el reconocimiento de su infinita insignificancia y que, al librarle de la yoidad (anniya) le permite acceder a la morada en la que deja de verse a sí mismo y a Dios como dos entidades diferentes y en la que, por tanto, ya no existe nadie capaz de formular deseos.

¡Compréndelo y reflexiona en ello detenidamente!

13ş- Silencio (Samt)

El silencio puede ser de dos tipos: silencio general y relativo (ál wa mudáf) y silencio especial y absoluto (jáss wa mutlaq).

El silencio general y relativo (ál wa mudáf) consiste en proteger la lengua de hablar con la gente más allá de lo necesario.

El Sálek deberá limitar su conversación a lo verdaderamente imprescindible. Mantener un estado de silencio es esencial cuando se pretender seguir el camino espiritual y el viajero deberá hablar lo menos posible durante toda su vida y en todo

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momento y circunstancia. Se podría decir que es encomiable mantenerse en absoluto silencio.

El Imam, sobre él la paz, indica esto mismo en sus palabras:

ُسرُخلا اَنُتَعِيش

Nuestros seguidores (shiatuná) son callados.205

Y también lo que se ha recogido del Imam as-Sádeq, sobre el la paz, en Misbáh al-Sharíah:

ِراَعِش َو ِءاَيِبنَلأ ا ِقَلا خَا نِم َوِه َو ِّبَّرلا اَضِر ِهيِف َو َنيِّبِحُملا ُراَعِش ُتمَّصلاِءاَيِفصَلأ ا

El silencio es la actitud de los amantes de Dios y en él reside la satisfacción del Señor. Él es parte del comportamiento de los profetas y la actitud de los puros.206

Y en otra tradición del Imam Alí Ar-Ridá, recogida por Baznatí, leemos:

ٍريَخ ِّلُک یَلَع ٌليِلَد ُهَّنِا َو ِةَمکِحلا ِباَوبَا نِم ٌباَب ُتمَّصلا

El silencio es una de las puertas de la Sabiduría y causa de todo bien.207

La segunda clase de silencio es el silencio especial y absoluto (jáss wa mutlaq) y consiste en no hablar con nadie cuando uno esta ocupado con invocaciones y recitaciones (dikr) que han de repetirse un número determinado de veces.

205 Kulayni, Usul al-Kafi, 2:113. Muhammad Báqer Maylisí, Bihár al-Anwár, 15:186.

206 Muhammad Báqer Maylisí, Bihár al-Anwár, 15:186.

207 Muhammad Báqer Maylisí, Bihár al-Anwár, 15:184.

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En el resto de las ocasiones no es aconsejable un silencio absoluto.

14ş- Frugalidad (Yu)

Consiste en abstenerse de los excesos en la alimentación mientras no suponga debilitar el organismo o provocar alteraciones psicológicas.

Sobre ello dijo el Imam as-Sádeq:

ِبلَقلا ُماَعَط َو ِحوُّرلا ُءاَذِغ َو ِنِمؤُملا ُماَدِا ُعوُجلا

La frugalidad es el condimento del creyente, el alimento del espíritu y la comida del corazón.

Ya que la frugalidad aligera el alma y la ilumina, el cuerpo hambriento permite que el pensamiento se eleve. Por el contrario, comer en demasía y llenar el estómago agota el espíritu, le vuelve pesado y le impide remontar el vuelo hacia el cielo del conocimiento esotérico.

El ayuno es uno de los actos de adoración más recomendables. En los relatos sobre el ascenso a los cielos (mirach) del Mensajero de Dios, la paz sea con él y con su familia purificada, se encuentran las maravillosas descripciones que Dios Altísimo le hace a Su amado profeta sobre los beneficios de la frugalidad, el ayuno y sus consecuencias en el viaje espiritual.

Podemos encontrar esas descripciones en detalle en la obra de Abu al-Hasan Muhammad Daylamí, Al-Irshád y en el tomo XVII de Bihár al-Anwár de Muhammad Báqer Maylesí.

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El fallecido Ustad Qádí, que Dios esté satisfecho de él, tiene un relato en el que se describen los sorprendentes beneficios de la frugalidad. En él dice:

“En el tiempo de los primeros profetas hubo tres amigos que, yendo de viaje, llegaron a una ciudad en la que eran desconocidos. Llegó la noche, cada uno de ellos se fue a buscar algo que comer por su lado no sin antes acordar que al día siguiente volverían a encontrarse en aquel mismo lugar a una hora determinada.

Uno de ellos recibió una invitación para cenar y el otro se invitó a cenar a sí mismo. El tercero de ellos, no encontrando donde cenar se dijo a sí mismo: “Iré a la mezquita y seré el invitado de Dios.” Pasó la noche en la mezquita pero no pudo saciar su hambre.

A la mañana siguiente los tres amigos volvieron a encontrarse y cada uno de ellos relató lo que le había sucedido mientras habían estado separados.

Mientras, Dios Altísimo le reveló al profeta de aquella época: “Dile al que fue Nuestro invitado que Nosotros habíamos aceptado ser los anfitriones de un huésped tan querido. Deseando ofrecerle lo mejor, buscamos en Nuestro Tesoros Ocultos los mejores alimentos que podíamos ofrecerle, pero no encontramos nada que pudiese ser mejor para él que el ayuno.”

15ş- Retiro espiritual (Jalwa)

El retiro espiritual puede ser de dos clases: común y específico.

El retiro espiritual común consiste en no relacionarse más que con la gente de Dios y en mantenerse apartado

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especialmente de la gente de poco discernimiento, excepto en aquellas cosas que resulten inevitables.

َاينُّدلا ُةوَيَحلا ُمُهتَّرَغ َو ًاوهَل َو ًابِعَل مُهَنيِداوُذَخَّتا َنيِذَّلا ِرَذ َو

Abandona a quienes toman sus creencias a juego y distracción y han sido seducidos por la vida de este mundo. 208

El retiro espiritual específico consiste en alejarse de todo el mundo.

Aunque eso está lleno de bendiciones cuando uno está ocupado con sus actos de adoración y la recitación (dikr), es condición imprescindible cuando se realizan cierto tipo de invocaciones verbales, y posiblemente en todas ellas, y así lo consideran todos los maestros de la senda espiritual.

Para ello, existen algunas condiciones que deben ser tenidas en cuenta: Debe uno alejarse de sitios concurridos y ruidosos y buscar un lugar donde pueda estar tranquilo y no haya ruidos ni voces que le puedan distraer.

Debe uno procurarse un lugar vacío de elementos que puedan distraerle y purificado de toda suciedad e impureza desde el techo al suelo.

Debe ser un sitio reducido, de manera que no quepa en el más de una persona, y estar libre de adornos mundanos, ya que todo ello facilita la concentración personal y el recogimiento interior.

208 Sagrado Corán, 6:70.

Se refiere a la creencia en lo trascendente que cada criatura lleva grabada en su naturaleza. Cf. Nemúneh. t. V, p. 296.

271

Una persona le pidió a Salmán el Farsi, que Dios esté satisfecho de él, que le permitiese construir una vivienda para él, pues no poseía vivienda alguna. Salmán no le concedió su autorización y esta persona le dijo: “Yo se por qué no me das tu permiso”.

Salmán le respondió: “Dime cuál crees que es la razón.”

El hombre dijo: “La razón es que tu quisieras una casa no mayor que las dimensiones de tu propio cuerpo y piensas que esa casa no se puede construir.”

Salmán le contestó: “Así es. Tienes razón.”

Finalmente, el hombre consiguió el permiso de Salmán y le construyó la pequeña casa que él deseaba.

16ş- Vigilia (Sahar)

Consiste en levantarse antes del amanecer, lo más pronto que la naturaleza del Sálek le permita.

Dios Altísimo condena el dormir cuando llega el amanecer y alaba la costumbre de permanecer despierto en él:

َنوُرِفغَتسَي مُهِراَحسَلااِب َو َنوُعَجهَي اَم ِليَّللا نِم ًلا يِلَق اوُناَک

Eran de los que dormían poco durante la noche y antes del amanecer pedían perdón.209

209 Sagrado Corán, 51:17 y 18.

272

17ş- Permanecer siempre en estado de pureza

(dawám al-tahára)

Consiste en mantener siempre los estados de purificación mayor (igsal) y menor (wudú) obligatorios, realizar el baño purificador recomendable de los viernes y también el resto de los baños purificadores recomendables, en la medida de lo posible.

18ş- Humildad y modestia (tadarrú)

Consiste en comprender y recordar siempre la propia insignificancia e indigencia y en recurrir al llanto liberador ante Dios.

19ş- Apartarse de los placeres (ehterás az ladáiz)

Consiste en controlar los deseos y apetitos personales hasta donde nos sea posible y apartarse de lo que nos fortalece el cuerpo y la vida más allá de lo que es imprescindible para mantenernos vivos.

20ş- Mantener ocultos lo secretos (ketmán-e sirr)

Esta es una de las condiciones más importantes del camino espiritual.

Los maestros espirituales han dado mucha importancia a esta cuestión y la han aconsejado a sus discípulos con mucho énfasis, tanto en lo que tiene que ver con los actos, la realización de oraciones y actos de adoración, recitaciones y letanías

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(amal, awrád wa adkár), como en lo relativo a las percepciones, desvelamientos y estados que se experimentan. Incluso lo han ordenado en aquellos asuntos que es imposible disimular y resulta inevitable o imperativo declararlos, diciéndo que si no se puede recurrir al disimulo (taqiyah) se debe intentar recurrir al engaño (tauriah), hasta el punto que aconsejan abandonar la realización temporal del acto para que otros no descubran que se está realizando y mantener en secreto el que uno se ocupa de prácticas de adoración que van más allá de las comunes.

ِناَمتِکلاِب مُکِجِئاَوَح یَلَع اوُنيِعَتسَا َو

Y esfuérzate en satisfacer tus necesidades manteniendo el secreto

Muchas dificultades y problemas se evitan manteniendo ocultos los secretos y disimulando nuestras prácticas espirituales, mientras que el abandono de estas precauciones provoca multitud de problemas y dificultades. Para enfrentarse a ellas cuando aparecen es también muy necesario recurrir a la paciencia:

َنيِعِشاَخلا یَلَع َّلاِا ٌةَريِبَکَل اَهَّنِا َو ِةوَلَّصلا َو ِربَّصلاِب اوُنيِعَتسَا َو

Buscad ayuda en la paciencia y en la oración. En verdad, la oración es una carga pesada, excepto para los que son humildes. 210

Cuando en este noble versículo se refiere a la oración, lo hace en el sentido literal del término, es decir, poniendo la atención en el Supremo Creador. Así pues, la manera de enfrentar las dificultades y la adversidad cuando surgen consiste en recurrir a la paciencia, a la templanza y al recuerdo de Dios. Y de esa manera aliviar los sufrimientos y obtener la victoria en el combate espiritual.

210 Sagrado Corán, 2:45.

“Paciencia” es este versículo, ha sido interpretado tradicionalmente como una referencia al ayuno.

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Es por eso que vemos a las personas que, en condiciones normales, se quejarían amargamente si se cortasen un poco el dedo mientras cocinan en su casa, acudir al frente de batalla y enfrentarse con los enemigos de sus creencias sin temor a ser heridos o a perder un pie, una mano o cualquier otra parte de su cuerpo y sin sentir la más mínima flaqueza o pánico.

Los Imames Purificados, sobre ellos la paz, han insistido mucho en este principio general del “disimulo” (ketmán), llegando a considerar el abandono del mismo uno de los grandes pecados.

Un día, Abu Basír pregunto al Imam As-Sádeq, sobre el sea la paz: “¿Podrá Dios ser visto el Día del Juicio?”

(Ya que los Asharitas creen que el Día del Juicio todo el mundo podrá ver a Dios en su manifestación corporal. ¡Alabado sea Dios, Quien está muy por encima de lo que Le atribuyen los tiranos!)

El Imam dijo: “En este mundo también se Le puede ver. De la misma manera que tú has visto a Dios ahora, en esta reunión.”

Abu Basír dijo: “¡Oh, hijo del Mensajero de Dios! ¿Me das tu autorización para que transmita a los demás lo que has dicho?”

El Imam dijo: “No lo cuentes, ya que las personas no pueden discernir la realidad de esto y se extraviarán.”211

211 Este “riwáya” se encuentra recogido en la obras “Tawhíd” de Sadúq, en el capítulo “Visiones” (ru’iah), p. 117, de la edición Sarabí y la cadena de transmisión es: de Sadúq, de Abu Basír que lo escucho de Abi Abdel.lah (El Imam Ya’far As-Sádeq).

Un día, pregunté al Imam As-Sádeq, sobre él sea la paz: “Infórmame sobre Dios Poderoso y Majestuoso ¿Podrán los creyentes verle el Día del

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Fuente: (El núcleo de los núcleos,Tratado del viaje y la conducta espiritual de la gente de discernimiento, )

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