Una Piedra Preciosa Rota

Mar, 02/16/2021 - 04:11

Conmemorando el martirio del Imam Hadi (p) el decimo Imam de la familia Ahlul Bait, presentamos a toda la comunidad islámica nuestras condolencias, y les ofrecemos una bella historia la cual cuenta una parte de la vida del Imam Hadi (p) que, a pesar de estar constantemente vigilado, su amor por su pueblo, por su comunidad fue inmensa. Hoy conoceremos la historia de Younes, que se encontraba triste y preocupado por haber quebrado una piedra preciosa y acudió al Imam Hadi (p), quien le dio confianza para resolver aquel problema.
Cuando la golpeó, se puso pálido del miedo. La piedra rubí se había quebrado a la mitad y cada una de sus partes cayó a un lado. Las manos de Younes estaban temblando. Cogió las dos partes del rubí. Miró hacia afuera. No había nadie. Se levantó. Puso el anillo en la caja. Envolvió los rubíes en un pañuelo. Tuvo que huir. Si el comandante llegaba y se enteraba, ciertamente le cortaría el cuello frente a la tienda. Inmediatamente la cerró.
Por la mañana temprano se apresuró a volver a casa muy pronto. Le pidió a su esposa que hiciera las maletas.
Salió. Estaba muy preocupado. No sabía qué hacer. Después de un momento decidió ir a la casa del Imam Hadi (P) que estaba al final del callejón. Era un buen vecino. Se paró cerca de la puerta de madera de la casa del Imam. Miró hacia atrás. Sentía que ya todos sabían lo que había sucedido. No había nadie en el callejón. Golpeó a la puerta varias veces. Un siervo la abrió y preguntó: “¡Hombre! ¿Qué te pasa?”
Younes volvió a mirar el callejón. Entró de inmediato y cerró la puerta. El siervo se preocupó. Pensó que iban a llegar los soldados. Corrió a la habitación. Younes también subió las escaleras. Saludó al Imam. Se arrodilló y suplicó: “¡Mi Señor! No encontré a nadie mejor que usted. Quiero hacer un testamento que proteja a mi familia.”
El Imam miró el rostro triste de Younes. Era uno de los buenos hombres de Samarra.  “¿Qué pasó?” Preguntó el Imam.  El preocupado joyero respondió: "Quiero escapar. " El Imam sonrió y preguntó: “¿Por qué"?
Younes dio un paso adelante y dijo en voz baja: Uno de los comandantes del califa había enviado una piedra rubí para hacerle un anillo, pero la quebré.”
El Imam pensó un momento y exclamó: “¡levántate y vete a tu casa, hombre! No te preocupes. Todo estará bien.”
Intrigado, miró al Imam con sorpresa, pero sabía que era hijo del Profeta y confiaba en que él, sabría mejor lo que se tenía que hacer.
El Imam negó con la cabeza y lo consoló.
Younes se levantó y se fue. Pero no a su tienda. Fue a su casa. Se encontraba sorprendido y esperaba ver a cada instante lo que podría suceder.
Era de noche, pero todavía no había noticias del comandante. No pudo dormir. Rezó por la mañana, pero no se atrevió a abrir su tienda. Una hora después escuchó el sonido de la puerta. Se levantó y miró por la ventana. Un soldado estaba frente a la tienda.
Rápidamente se puso sus zapatos. Se acercó y preguntó: “¿Qué quieres?” El militar respondió: “El comandante me envió a ver si había hecho el anillo o no.” Younes rascándose la cabeza se quedó en silencio. No sabía qué responder. Al fin le pidió que lo esperara hasta que regresara.
Enseguida, fue a la casa del Imam. Entró y vio que estaba de pie a la sombra de una palmera y hablaba con su siervo.
El joyero, entró, lo saludó y dijo: “Mi señor. Ayúdeme por favor. El soldado del comandante ha venido y quiere el anillo. ¿Qué debo responder?”
El Imam dijo con calma: “Está bien.” Younes intrigado volvió a preguntar: “¿Qué debo responder? ¡Si se entera, me matará!”
El Imam se rio y respondió: “Vete y pregúntale qué quiere.”

tolidi: 
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