Imam Mûsâ Al-Kâdzim (a.s.)

Lun, 03/08/2021 - 06:45
Kâdzim

Él dijo: la mejor limosna  es auxiliarte a los debiles[1]
¿Quién es  el Imam Mûsâ Al-Kâdzim?
El Imam Mûsâ Al-Kâdzim (a.s.) es uno de los excepcionales Imames de Ahl-ul Bait (a.s.) que iluminaron la vida intelectual y académica del Islam al desempeñar un papel positivo y especial en lo relacionado a difundir la cultura islámica y expandir las virtudes morales entre la gente. Una de sus particularidades y características esenciales era kadzm al-gaidz (contener el enfado), afrontar al mal mediante el bien, y al pecado con la indulgencia, por lo cual fue apodado Al-Kâdzim (el que contiene el enfado), el cual era el más famoso de sus apelativos.[2]
Las más elevadas virtudes
El Imam Mûsâ Al-Kâdzim (a.s.) delineó en muchos de sus hadices las más elevadas virtudes morales con las que el ser humano se enaltece, entre las cuales se encuentran las siguientes:
1- Anteponer la verdad
Una de las conductas éticas que encomendaba el Imam (a.s.) era anteponer la verdad. Veamos sus palabras al respecto:
“Di la verdad aunque en ello estuviera tu ruina, puesto que en realidad en ello estará tu salvación; y deja de lado la falsedad aunque la misma acarreara tu salvación, puesto que en realidad en ello estará tu ruina”.
El Imam ordenó decir la verdad aunque ello implicara la adversidad así como ordenó desdeñar la falsedad aunque implicara el bienestar. Ese fue uno de los más trascendentes atributos en la moral del Imam Mûsâ Al-Kâdzim (a.s.).
2- Decir lo bueno
El Imam Mûsâ Al-Kâdzim (a.s.) encomendaba a sus compañeros decir lo bueno y ser considerados con las personas. Cierta vez le dijo a Al-Fadl ibn Iûnus lo siguiente:
“Haz llegar el bien, di lo bueno y no seas dúctil”.
Al-Fadl se apresuró a decir: “¿Qué es no ser dúctil?”.
- “Es que no digas: ‘Yo estoy con (lo que decide) la gente y (al fin y al cabo) soy uno más de ellos’, puesto que el Mensajero de Dios (s.a.w.) dijo: ‘¡Oh gente! Solamente hay dos senderos: el sendero del bien y el sendero del mal; así pues, que el sendero del mal no sea de más agrado para vosotros que el sendero del bien’.”
3- Auxiliar al que solicita ayuda
El Imam (a.s.) incentivaba a los musulmanes a auxiliar a quien les solicitara ayuda, y advirtió del hecho de no responderle. Dijo: “Aquel a quien se le dirigiera un hombre de entre sus hermanos solicitándole ayuda para alguna situación y no le respondiera teniendo la capacidad para hacerlo, ciertamente que habrá cercenado la wilâiah de Dios, Imponente y Majestuoso.”
Mostrarse remiso a responder a quien solicita ayuda y dejar de auxiliarle provoca la ira de Dios, Glorificado Sea, y que se incremente su castigo.
4- Ser buen vecino
El Imam (a.s.) puso énfasis en ser benevolente con el vecino y ser paciente por lo malo que pudiera surgir de él. Dijo (a.s.):
“Ser buen vecino no es (solamente) no ocasionar molestias, sino que ser buen vecino es tener paciencia por la molestia (ocasionada)”.
¿Veis cómo miraba al vecino con benevolencia y beneplácito a pesar de lo que pudiera surgir de él, y de esa manera reafirmaba los vínculos islámicos?
6- Visitar a los hermanos
El Imam (a.s.) ordenó la camaradería y el afecto entre los hermanos para de esa manera propagar el amor y el cariño entre ellos. Dijo (a.s.): “Si alguien por la causa de Dios, Glorificado Sea, y no por otra razón visita a su hermano el creyente, procurando con ello la recompensa de Dios, Glorificado Sea, Dios encarga a setenta mil ángeles que se ocupen de él desde que sale de su casa hasta que vuelve, en tanto le aclaman diciendo: ¡Sabe que te has comportado de modo admirable y el Paraíso se ha vuelto excelente para ti! Te has asignado una morada en el Paraíso”.
Dios, Glorificado Sea, dispuso una gran recompensa para quien visita a su hermano el creyente y le frecuenta con afecto y cariño.
7- Agradecer las mercedes divinas
Entre los programas morales a los que el Imam (a.s.) incentivaba se encuentra el hecho de agradecer las mercedes de Dios, Glorificado Sea. Dijo (a.s.): “Hablar sobre las mercedes de Dios, Glorificado Sea, es agradecer, y dejar de hacerlo es descreer; así pues, amarrad las mercedes de vuestro Señor mediante el agradecimiento; poned a resguardo vuestros bienes mediante el zakât; y repeled las desgracias mediante la súplica, puesto que la súplica es una protección que repele las desgracias, y ciertamente que ello es realidad consolidada”.[3]
[1] . Tuhaf'Al uqul pag 414
[2] . Las virtudes morales del profeta del Islam (S.A.W) y de la gente de su casa (A.S.)pag 249
[3]  . Las virtudes morales del profeta del Islam (S.A.W) y de la gente de su casa (A.S.)pag 250

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