¿Qué dijo el Mesías (P) a sus apóstoles?

Vie, 05/05/2017 - 07:48

"¡Oh, Hisham! Ciertamente el Mesías (P) le dijo a sus discípulos: Os asustáis del largo de la palmera y recordáis sus espinas y el sacrificio que implica treparla y subirla, pero os olvidáis de sus frutos agradables y del reposo que ellas tienen para vosotros.-

Del Imam Kazim (P): "¡Oh, Hisham! Ciertamente el Mesías (P) le dijo a sus discípulos: Os asustáis del largo de la palmera y recordáis sus espinas y el sacrificio que implica treparla y subirla, pero os olvidáis de sus frutos agradables y del reposo que ellas tienen para vosotros. De la misma manera recordáis el sacrificio de obrar por el otro mundo, considerando muy lejana su Promesa, pero os olvidáis de las Mercedes, la Luz y los frutos que os llegarán allí.
Limpiáis el trigo, lo purificáis y lo moléis finamente (hasta convertirlo en harina) porque os gusta su sabor y os agrada comerlo. De la misma forma debéis sincerar la fe y perfeccionarla hasta que encontréis su dulzura y obtengáis provecho de su estado final.
En verdad os digo: si en una noche oscura encontraseis una lámpara cuyo combustible lo constituye el alquitrán, aprovecharíais de su luz sin que su mal olor os lo impida. De la misma manera, es conveniente para vosotros que toméis la sabiduría de aquel en quien la encontráis, sin que su desgano os impida tomarla.
¡Oh, siervos del mundo! En verdad os digo: no alcanzaréis la nobleza del más allá sin abandonar aquello que amáis. Y no esperéis hasta mañana para arrepentiros, pues hasta (el día de) mañana hay un día y una noche en los cuales Dios tiene determinaciones (y nosotros no sabemos qué va a pasar)... En verdad os digo: quien no tiene deudas con la gente está más tranquilo y tiene menos preocupaciones que aquel que es deudor, aunque él pueda devolver todo perfectamente. De la misma manera, quien no comete errores está más tranquilo y libre de preocupaciones que aquel que los comete, aunque él pueda arrepentirse sinceramente y regresar del pecado. Por cierto que los pecados, ya sean pequeños o grandes, son trampas del demonio (de Iblis), quien hace que los consideréis sin importancia, empequeñeciéndolos ante vuestros ojos. Así, pues, los pecados se os acumulan hasta ser tantos que os abarcan por todos lados (sin que os quede escapatoria posible) En verdad os digo la gente respecto de la sabiduría es de dos tipos: uno que la perfecciona con su dicho y la confirma con sus obras, y el otro que la perfecciona con sus palabras pero la echa a perder con su mala acción. Y hay mucha diferencia entre ambos. Entonces, ¡bienaventurados sean los sabios practicantes, y guay de los sabios que sólo hablan! Tomad a las mezquitas de vuestro Señor como cárceles para vuestros cuerpos y vuestras frentes! Y haced de vuestros corazones moradas para la piedad y no un lugar de encuentro para los anhelos. Por cierto que aquel de vosotros que más gima ante las pruebas es el más enamorado del mundo, mientras que quien mayor paciencia tenga respecto de las pruebas es el más desapegado respecto del mundo. No seáis como halcones arrebatadores, ni como zorros estafadores, ni como lobos engañadores, ni como leones feroces, quienes hacen con sus presas lo que vosotros hacéis con la gente: arrebatáis a un grupo (cayéndole encima cuando están desprevenidos), defraudáis a otro, engañáis a otro y sois feroces con otro (devorándolo sin piedad). En verdad os digo: de nada sirve un cuerpo cuyo exterior es sano mientras su interior está podrido. Asimismo, ¿de qué os sirven vuestros cuerpos saludables mientras vuestros corazones están enfermos? ¿Y para que os sirva limpiar vuestras pieles mientras vuestros corazones están corrompidos (o impuros)? Entonces, no seáis como la criba de la cual sale la harina pura mientras ella guarda las cernedoras (o impurezas). Pues así vosotros sacáis la sabiduría de vuestras bocas, pero retenéis el rencor en vuestros corazones. ¡Oh, siervos del mundo! Vuestro ejemplo es como el de la lámpara que da luz a la gente mientras se quema a sí misma. ¡Oh, Hijos de Israel! ¡Participad en las reuniones de los sabios y sentaos ante ellos, aunque tengáis que ir de rodillas! Pues Dios, a través de la luz de la sabiduría, vivifica los corazones muertos tal como con la lluvia da vida a la tierra.' ¡Oh, Hisham! Está escrito en el Evangelio : 'Bienaventurados sean quienes son compasivos entre sí (o se tienen misericordia unos a otros), pues ellos verán la Misericordia para sí mismos en el Día del Juicio Final. Bienaventurados quienes reconcilian a la gente entre sí, pues ellos serán los próximos (a Dios) en el Día del Juicio. Bienaventurados sean aquellos que purifican sus corazones, pues ellos serán los piadosos en el Día de la Resurrección. Bienaventurados sean los que son humildes respecto del mundo, pues ellos subirán a los estrados del Dominio en el Día del Juicio Final.'"[1][2]
[1] . ( De "Tuhaful 'Uqul" , pag. 412 , 413 y 414 )
[2] . LLUVIA DE SABIDURIA Fascículo Nº 4,pag35

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