Las raíces y fundamentos de todas las bondades

Vie, 05/05/2017 - 07:52

En realidad este es el primer fundamento de toda bondad y caridad: fe en el Origen, el día del Juicio Final, en los programas divinos, en los profetas que fueron los encargados de transmitir y realizar estos programas, y de los ángeles que son considerados los intermediaros para comunicar esta invitación. La fe en los principios que evidencian toda

Dice el Corán: “La bondad no sólo consiste en que (en el momento de orar) orientéis vuestros rostros hacia oriente u occidente (y perdéis el tiempo discutiendo sobre la dirección y el cambio de al qiblah)”.
Entonces el Sagrado Corán expone seis de los más importantes fundamentos de las bondades respecto a la fe y moral, así como a los actos, y dice: “…sino que (la verdadera bondad) es la de quien cree en Dios, en el Día del Juicio Final, en los ángeles, en el Libro (Celestial) y en los Profetas…”.
En realidad este es el primer fundamento de toda bondad y caridad: fe en el Origen, el día del Juicio Final, en los programas divinos, en los profetas que fueron los encargados de transmitir y realizar estos programas, y de los ángeles que son considerados los intermediaros para comunicar esta invitación. La fe en los principios que evidencian toda la existencia del hombre y fuerte motivo para marchar hacia los programas formativos y los buenos actos.
Lo interesante es que no dice: “el bondadoso es aquél que…”, pero dice: “…sino que (la verdadera bondad) es la de quien…”.
Esto es porque en la literatura árabe, así como en otras lenguas, cuando quiere expresar el último grado de énfasis en algo, lo dice en tiempo infinitivo, no como un adjetivo. Por ejemplo dicen: “‘Ali (P) es la justicia del mundo de la humanidad”. O sea: ‘Alí (P) actúa con tal justicia que puede decirse que todo su ser está impregnado de justicia y se encuentra sumergido por completo en ésta; de tal forma cada vez que lo veamos, no podemos ver otra cosa más que justicia. Y también en un punto contrario a éste decimos: “Los Omeyas fueron el desprecio del Islam”. Es como si todo su ser se hubiese convertido en desprecio.
Por lo tanto, de esta interpretación y significado se deduce una fe firme y poderosa en un alto nivel.
Después de la fe menciona los asuntos de munificencia, excesiva generosidad y ofrecimiento monetario dice: “…dando su hacienda en caridad, a pesar de tenerle mucho amor, a los parientes, los huérfanos, los necesitados, los viajeros (que se han quedado sin recursos en el camino), los mendigos y los esclavos…”. Sin duda, ceder los bienes y riquezas no es fácil para nadie, especialmente cuando ha llegado al grado de la excesiva generosidad, ya que el amor hacia los bienes existe por lo general en todos los corazones. Y el significado de ‘ala hubbah (a pesar de tener mucho amor) hace referencia también a esta verdad que ellos se resisten ante los deseos de su alma para complacer a Dios.
Lo interesante aquí es que menciona a seis grupos de los necesitados: en primer lugar a los parientes y familiares honorables, en segundo lugar a los huérfanos y necesitados, después a aquellos que sus necesidades son completamente temporales, tales como los viajeros que se han quedado sin recursos en el camino y los mendigos, y señala que los mendigos no todos piden, en ocasiones son tan reservados que su exterior se asemeja a los potentados, mientras que en el interior necesitan fuertemente. Tal y como el Sagrado Corán en la aleya 273 de este mismo sura dice: “El ignorante los cree ricos a causa de su sobriedad”.
Y finalmente menciona a los esclavos que necesitan de libertad e independencia a pesar de que aparentemente sus necesidades monetarias son cubiertas por sus dueños.
Esta aleya considera a la “oración” como el tercer fundamento de los bondadosos, y dice: “…de quien observa la oración…”. La oración que, en caso de que se realice con sus condiciones y límites y con sinceridad y humildad, previene al ser humano de cualquier pecado mientras lo estimula a cualquier caridad y felicidad.
El cuarto programa mencionado es dar el “azaque” y “el derecho monetario obligatorio”, dice: “…(el) paga la caridad obligatoria (azaque)…”. Hay muchas personas que en algunos casos están dispuestas a ayudar a los indigentes, pero proceden negligentemente cuando tienen que pagar sus derechos obligatorios. Y al contrario hay un grupo que fuera de pagar sus derechos obligatorios, no ayudan a nadie más. Inclusive se niegan a entregar una moneda a la persona más necesitada.La aleya que estamos tratando, “la munificencia preferente” y “la generosidad excesiva” por una parte y “pagar la caridad obligatoria” por otra, excluye a estos dos grupos de la fila de los verdaderos bondadosos. Y el Sagrado Corán acepta como bondadoso a aquél que cumple con sus deberes en los dos terrenos.
Lo interesante es que, respecto a las munificencias preferentes, utiliza el término ‘ala hubbah (a pesar de tener mucho amor hacia su riqueza), pero no sucede así con el azaque obligatorio, ya que otorgar el derecho monetario obligatorio es una obligación divina y social, y por lo general los indigentes –según la lógica islámica– son socios en forma proporcional con los bienes de los adinerados, por lo tanto pagar la parte correspondiente del socio no necesita de este significado.
Considera al “cumplimiento de los compromisos” como la quinta especialidad de estos, y dice: “…(es aquél que) cumple sus compromisos cuando pacta algo…”.
Ya que el capital de la inversión social es la confianza mutua entre los integrantes de la sociedad. En tanto que uno de los pecados que rompe la cuerda de la confianza y seguridad, y debilita los cimientos de las relaciones sociales, es el dejar de violar los compromisos pactados. Por ello en las narraciones islámicas leemos que los musulmanes están obligados a respetar tres programas en cuanto a otros, ya sea que el opositor sea musulmán o incrédulo, bienhechor o malhechor, y estos tres programas son: cumplir con los compromisos pactados, entregar lo que le fue dado en depósito y respetar a los padres. (Usul Kafi, t.II, p.129, h.15)
Por último respecto al sexto programa para este grupo de bondadosos dice: “…(es aquél) que es paciente tanto en la miseria como en la adversidad y durante el combate (y no cede ante todos estos sucesos)”.
Al final de la aleya para resumir y enfatizar en estas seis cualidades eminentes mencionadas, dice: “¡Estos son los veraces y los (auténticos) piadosos!”
La veracidad de estos se evidencia ahí donde dice que sus actos y comportamiento desde cualquier perspectiva son armoniosos con sus creencias y fe, y su abstinencia se evidencia ahí donde dice que ellos cumplen con sus obligaciones tanto ante Dios, ante los necesitados e indigentes, así como ante toda la sociedad humana y ante ellos mismos.
Lo interesante es que las seis cualidades eminentes arriba mencionadas contienen los fundamentos de las creencias y moral, así como los programas practicables.Fueron mencionados todos los fundamentos principales respecto a los fundamentos de las creencias, y de entre los programas practicables fueron señalados la munificencia, la oración y el azaque que son símbolos de la relación entre el Creador y la creación, y entre la creación con la creación. Y de entre los programas morales hace hincapié en “cumplir con los compromisos pactados” y en “la resistencia y perseverancia”, que componen las raíces de todas las cualidades eminentes y morales.[1]
[1] . Exégesis Sagrado Corán 2 ,P,110

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