¡La celebración de la oración del ‘Aid al-Fitr!!!

Vie, 05/05/2017 - 07:48

En una de las celebraciones islámicas como la fiesta del ‘Aid Al-Fitr (final del mes de Ramadan) o ‘Aid Al-Adha (del sacrifico), Al-Ma’mun envió un mensaje al Imam, que aceptase dirigir la oración del ‘Aid Al Fitr. El Imam le contestó: “Tú sabes perfectamente las condiciones existentes entre nosotros dos, no me pidas que dirija la oración"

En una de las celebraciones islámicas como la fiesta del ‘Aid Al-Fitr (final del mes de Ramadan) o ‘Aid Al-Adha (del sacrifico), Al-Ma’mun envió un mensaje al Imam, que aceptase dirigir la oración del ‘Aid Al Fitr. El Imam le contestó: “Tú sabes perfectamente las condiciones existentes entre nosotros dos, no me pidas que dirija la oración".
Al-Ma’mun dijo: “¡Mi intención es que la gente se asegure y conozcan tus virtudes!”. El enviado fue y vino varias veces entre Al-Ma’mun y el Imam y como resultado de la insistencia de Al-Ma’mun, el Imam le respondió: “Me gustaría, más que nada, que me excusases de este acto. Pero en caso de que te rehúses, y me vea obligado a realizarlo, entonces me presentaré para dirigirla al igual que la realizaba el Mensajero del Islam (PBd) y ‘Ali el Amir de los Creyentes (P)".
Al-Ma’mun aceptó y dijo: “Preséntate como quieras”. Y ordenó que los comandantes del ejército, los cortesanos y toda la gente en la madrugada del día acordado estuviesen dispuestos fuera de la casa del Imam.
Ese día antes de que saliese el Sol, las calles y callejuelas se llenaron de personas y simpatizantes, inclusive las mujeres y niños, estaban presentes esperando que el Imam saliese de su casa. Los comandantes montando sus corceles y acompañados de sus soldados se encontraban parados fuera de la casa del Imam.
Salió el Sol. El Imam realizó el gusl -baño completo- especial de ese día y vistió sus ropas, luego rodeó su cabeza con un turbante blanco de algodón y colocó un extremo de éste sobre su pecho y el otro sobre su espalda; se perfumó, tomó un bastón entre sus manos y volteándose hacia a sus compañeros dijo: “¡Imitadme en lo que estoy haciendo!”.
En ese momento recogió su vestido y su pantalón hasta la mitad de la pantorrilla y descalzo, comenzó a caminar. Después de dar unos pasos, levantó la cabeza y dijo: “¡Allahu Akbar!”.
Sus compañeros repitieron: “¡Allahu Akbar…!”.
El Imam llegó al portón de la casa y se detuvo.
Cuando los comandantes y sus soldados vieron al Imam, bajaron de sus monturas y se quitaron los zapatos. Todos se encontraban descalzos y sobre la tierra.El Imam fuera de su casa volvió a exclamar: “¡Allahu Akbar!”. Y la gente lo siguió. El panorama encerraba en sí un entusiasmo y grandeza inigualable que podríamos decir que tanto los cielos como la tierra los acompañaban al decir: ¡Allahu Akbar!
Los sollozos y gritos llenaron el ambiente de la ciudad de Marv. Fasl Ibn Sahl, al ver la situación informó a Al-Ma’mun y dijo: “¡Oh, Amir! Si Ar-Rida, tal y como ha iniciado llega al lugar destinado para la oración, sin duda ocasionará una revuelta. Todos nosotros tememos por nuestras vidas. ¡Ordénale que regrese!”.
Al-Ma’mun envió un mensaje al Imam diciendo: “Nosotros le hemos causado molestias. No deseamos incomodarlo ni fatigarlo más. ¡Regrese! La persona que anteriormente dirigía la oración, esta vez de nuevo lo hará”.
El Imam pidió que le trajesen sus sandalias, las calzó y montando su caballo regresó a casa. La gente se percató de la hipocresía y falsedad de Al-Ma’mun y se dieron cuenta de que aquello que sostenía respecto al Imam era falso, y que su única meta era alcanzar sus intereses políticos.[1]
[1]:Oyoun Akhbar Al-Ridha v:2 p: 149- 151.

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