El mes de ramadán, una oportunidad para alejarse de todas las pasiones

Sáb, 04/24/2021 - 06:42

La taqwa abarca un extenso campo. Se da en la soledad de los corazones, no permitiendo que se apoderen de ellos la concupiscencia ni la duda en la verdad y la justicia divinas, y alejando de sí la pasión —es decir, los mismos problemas que padecemos—. Ayer, la televisión emitió un programa sobre el imam Jomeiní (que Dios esté satisfecho de él). Verdaderamente, el imam fue un sabio, en el auténtico sentido de la palabra. Cuando hablaba, era sabiduría lo que manaba sin cesar de su corazón. Un servidor estuvo en una reunión que es muy necesario recordar, y hay una frase que él decía: «El mes de ramadán hace que nos alejemo

s de las pasiones, en particular de las pasiones espirituales». Con las pasiones espirituales es más difícil. La ambición de poder, la ambición de preeminencia… pasiones espirituales son esas: que uno intente imponerse en todas las esferas de la vida. Es eso la pasión espiritual, sin que pierdan su importancia las pasiones externas, materiales, morales y similares. El temor de Dios abarca desde ahí hasta el ámbito social. El temor de Dios existe en la guerra, así como tiene sentido también en la actividad política y, en la actividad económica, igual. Así las cosas, en el caso de ustedes y de mí, que somos dirigentes políticos del país y tenemos a nuestro cargo diversas responsabilidades, nuestros movimientos, palabras, actos, nuestras conciencias y nuestras resoluciones afectan al destino de la gente, y es entonces cuando el temor de Dios cobra importancia. A eso se debe que haya dicho que la taqwa es más importante en nuestro caso que en el de la gente común. Debemos tener cuidado y practicar la taqwa. El responsable gubernamental está afectado por un vínculo estrecho con los derechos de la gente. Si carece de temor de Dios, los derechos de la gente serán pisoteados, y eso ya no se puede compensar. Cuando una persona comete un acto indebido en lo personal contra sí mismo, pues se arrepiente y, de alguna manera, luego se compensa. Pero, cuando se pisotean los derechos de la gente, ¿cómo puede uno compensar eso?

Ténganlo ustedes en cuenta como un compromiso de gestión. Cuando uno de ustedes quiera designar a alguien en algún sitio y encargarle una labor, consideren entre las aptitudes de gestión el estar caracterizado por el temor de Dios y el compromiso en los asuntos de la gente. Una de las aptitudes de gestión consiste en que vean si la persona tiene taqwa, es decir, si es fiel o no en la ejecución de la tarea que le encomiendan. Si es así, Dios será el componente más importante en todas nuestras decisiones. De esa manera es como estaremos trabajando para Dios, y así es como el trabajo se convierte en devoción. Esa es una de las ventajas de trabajar para el gobierno y para el Estado islámicos: que si el trabajo es por Dios se convierte en devoción. Esa firma que ponen ustedes, ese papel que escriben y eso que dicen se convierten en devoción. En la plegaria del Makarim al-Ajlaq encontramos esta frase: «Wa-staamilni bima tasa’áluni gadan anhu», que es la vigésima plegaria del Sahifa sayadiya. Mañana, en la Resurrección, nos interrogarán sobre por qué no hicimos tal y cual cosa. Algunas de las cosas que no debemos hacer las hacemos ―es algo que todos sabemos― y a otras que debemos hacer no les prestamos atención, las descuidamos, somos perezosos, tenemos miramientos con tal o cual y no las hacemos. Pues nos preguntarán.

Este es uno de los lugares donde debe mostrarse el temor de Dios: una cuestión es el respeto al tesoro público; otra, la contención frente a la rebelión de los apetitos ―la acumulación de bienes, los defectos morales o el deseo de una vida de lujos y honores―. Esas son cosas con las que nosotros los responsables de la República Islámica debemos tener mucho cuidado. «Y habitasteis en los mismos lugares que quienes oprimieron» (Sagrado Corán, 14:45). No puede ser que nosotros, que gobernamos en el mismo edificio en que lo hacía aquel tirano del shah, actuemos también como él. En ese caso no seríamos distintos de él. Nuestros métodos deben ser distintos de los de los siervos y seguidores de Satanás.

Por lo tanto, una de las cosas por las que de verdad tienen que esforzarse quienes tienen una responsabilidad en el sistema de la República Islámica, y que es un requisito de la taqwa, es que no persigan una vida de lujos y galas. Por supuesto, de la taqwa hay mucho que decir, pero lo fundamental que quería decirles es eso; y, por cierto, en realidad es a un servidor a quien más se dirigen estas palabras, que las necesita más que ustedes. Debemos considerar el temor de Dios nuestro objetivo principal, nuestro camino principal y el principal medio que tenemos a nuestra disposición, y buscar la taqwa. Eso es lo fundamental que quería decir.

 

Fuente:

las declaraciones del gran sabio el imam Jameneí

tolidi: 
تولیدی

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